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(ca) Brazil, OSL: COP30 y la farsa del "capitalismo verde": ¡la lucha popular es la salida! (en, fr, it, pt, tr)[Traducción automática]
Date
Mon, 15 Dec 2025 07:38:14 +0200
Brasil alberga la COP30 en Belém, presentando al mundo la imagen de un
líder climático comprometido con la Amazonía. Con la participación de
empresas como Exxon, Braskem, Samarco, Vale y JBS, la conferencia expone
la hipocresía capitalista del llamado lavado verde, en el que las mismas
marcas responsables de la devastación del planeta pretenden presentarse
como sostenibles y alineadas con los objetivos climáticos.
Es fundamental desenmascarar esta farsa, porque el gran proyecto sigue
siendo uno de profundización en las formas de explotación, destrucción y
exterminio de la naturaleza y de los pueblos indígenas y tradicionales,
sin ninguna relación con la promoción de la soberanía nacional y la
autodeterminación de los pueblos que habitan estas tierras. Esto sucede
porque las Conferencias de las Partes (COP) no son foros para "salvar el
planeta", sino todo lo contrario. Son espacios comerciales donde el
capital global, mediado por los estados-nación, redefine las reglas de
acumulación para garantizar su propia supervivencia. La crisis climática
no la resolverán quienes la crearon y se benefician de ella.
Nuestra crítica no debe confundirse con los argumentos de la extrema
derecha, que se basan en el negacionismo científico y la defensa de la
aceleración de la explotación depredadora de los recursos del planeta.
Lo que llevó a líderes como Donald Trump y Javier Milei a boicotear la
COP30 fue la negación de cualquier compromiso con la preservación de los
ecosistemas, incluso de forma superficial y ridícula, promoviendo así
una disputa ideológica con la intención de convencer a la clase
trabajadora de defender los intereses de las grandes empresas mineras y
petroleras, así como del agronegocio, en el frenesí desenfrenado por la
explotación de los recursos naturales.
La "gobernanza global" como un fracaso estructural
Tres décadas de COP han demostrado su total fracaso para frenar el
calentamiento global. El motor de la crisis climática es el propio
sistema capitalista-estatista, basado en la necesidad intrínseca de
crecimiento infinito, la acumulación incesante de valor y la explotación
de los trabajadores y la naturaleza.
Las COP pretendían presentar una «gobernanza global», por encima de las
clases oprimidas e incluso de los Estados-nación, capaz de regular el
sistema. En la práctica, solo sirvieron para gestionar los conflictos
intercapitalistas, legitimar el «capitalismo verde» y desmovilizar la
lucha, canalizando la justa indignación popular hacia el cabildeo
institucional, la espera de acuerdos y la confianza en el Estado, las
corporaciones y las ONG, desarmando así la acción popular directa.
La COP30 es un escaparate de las «falsas soluciones» que representan la
nueva frontera de la acumulación capitalista. Los mercados de carbono,
una financiarización de la atmósfera, se basan en proporcionar créditos
a las empresas contaminantes del Norte Global para que continúen
contaminando, mientras que los territorios del Sur (como las tierras
indígenas, los territorios quilombolas y las tierras de las comunidades
tradicionales en Brasil) se transforman en «activos de compensación». La
realidad es el acaparamiento de tierras, la expulsión de comunidades y
la mercantilización de la contaminación. Bajo el pretexto de "valorar el
bosque en pie", las empresas también invaden la biodiversidad y el
conocimiento ancestral, patentándolos y convirtiéndolos en productos
privados.
Incluso la sustitución de los combustibles fósiles por otras fuentes de
energía (como la eólica, la solar, el hidrógeno o el litio) deja intacta
la lógica del consumo excesivo, la producción a gran escala y la
industria extractiva. Esta "transición" crea nuevas "zonas de
sacrificio", que exigen más minería, más represas y más explotación,
simplemente cambiando el vector de la destrucción.
El engaño del Estado y la ilusión desarrollista
Como anarquistas, nuestra crítica es radical: el Estado no es un árbitro
neutral que pueda ser "cuestionado" o "presionado" para actuar contra el
cambio climático. El Estado es la forma política de dominación de clase,
y su función principal es garantizar el orden y la acumulación
capitalista, suprimiendo cualquier amenaza a este.
Por lo tanto, rechazamos las ilusiones propagadas por sectores del
reformismo y la socialdemocracia que creen en la ilusión de la "voluntad
política", porque el problema radica en la naturaleza misma del Estado,
que, incluso bajo gobiernos "progresistas", actúa como gestor de capital
para garantizar la inserción del país en la división internacional del
trabajo, con la reprimarización de la economía, donde el agronegocio
desempeña un papel fundamental.
De igual manera, la defensa del "capitalismo nacional" o de las
"empresas estatales fuertes" (como Petrobras) no son soluciones, puesto
que el Estado actúa como socio y facilitador del capital transnacional.
La explotación del presal o el avance hacia la cuenca del Amazonas no
son manifestaciones de soberanía; constituyen una profundización del
extractivismo depredador bajo la bandera nacional.
El contexto brasileño tras la COP30
En Brasil, la celebración de la COP30 en Belém se presenta como un
intento del estatismo capitalista por reposicionar al país como líder en
el ámbito ambiental internacional, mientras que internamente mantiene e
incluso intensifica la lógica extractiva y de acumulación. El gobierno
brasileño presenta el evento como «la COP de la implementación» y parte
de un amplio «esfuerzo global» contra el cambio climático, según lo
declarado oficialmente por la presidencia de la COP30.
Sin embargo, este discurso autoproclamado oculta profundas
contradicciones: incluso dentro del Congreso Nacional, se observa una
creciente resistencia a la agenda ambiental en diversos gobiernos; un
ejemplo importante es la aprobación de la perforación en el estuario del
río Amazonas como la nueva frontera de exploración petrolera en Brasil,
en la costa norte del país. Otro factor es que el país aún está lejos de
cumplir sus propios objetivos de reducción de emisiones, a pesar de que
se han registrado algunas disminuciones en la deforestación.
Es importante destacar que varias organizaciones denuncian la intensa
infiltración de grupos de presión de la industria de los combustibles
fósiles, el agronegocio y la minería en los espacios de negociación de
la COP30 y exigen transparencia real y limitaciones a la influencia
corporativa por parte de la presidencia brasileña.
En la práctica, Brasil se beneficia de la visibilidad internacional de
la Amazonía y su supuesto "liderazgo climático" para reforzar su papel
como exportador de materias primas y escenario de grandes proyectos de
infraestructura, mientras que las comunidades tradicionales y los
pueblos indígenas siguen sufriendo desalojos, acaparamiento de tierras y
violencia. Por lo tanto, la COP30 en Brasil funciona como un escaparate
que, bajo el discurso del cuidado y la sostenibilidad, enmascara la
continuidad de este modelo depredador.
Nuestra perspectiva: Socialismo Libertario y Ecología Social
La COP30 atrae a Belém a una diversidad de movimientos sociales, ONG y
entidades institucionales. Nuestra tarea no es "influir" en la cumbre
oficial, sino fortalecer las luchas reales de nuestra clase que se
desarrollan a pesar de la cumbre y en contra de ella. Nuestro papel es
asegurar que los movimientos populares no sean cooptados por gobiernos,
partidos institucionales ni ONG financiadas por capital «verde», al
tiempo que presentamos nuestro programa anticapitalista dentro de los
movimientos, combatiendo las ilusiones reformistas y señalando un
horizonte revolucionario. Entendemos que no debemos considerar las
«cartas de intención» como herramientas para el cambio, porque la
historia demuestra que los logros solo se alcanzan mediante la acción
directa: huelgas, ocupaciones, recuperaciones de tierras, bloqueos y
autodefensa popular.
El enfoque no puede estar en el Estado ni en los grandes organismos
internacionales, sino precisamente en fortalecer las luchas populares y
comunitarias que desafían el extractivismo depredador y la acumulación
capitalista desde las bases, como podemos ver en los ejemplos de los
pueblos indígenas de Pará. Por ejemplo, en febrero, la huelga en unidad
con otros sectores de las clases oprimidas en defensa de la educación
indígena; y en la propia COP, donde, en contraste con el discurso
oficial de sostenibilidad, continúan luchando por la demarcación, la
supervivencia y el respeto en sus propios territorios. El martes 11, la
conferencia estuvo marcada por una acción directa: la ocupación de la
llamada Zona Azul (zona restringida de la COP) por pueblos indígenas de
la región del Bajo Tapajós. El acto, liderado por representantes de
diversos pueblos de la región, denunció el asedio impuesto a los
territorios tradicionales y el carácter excluyente del evento, que
reserva los espacios de decisión y visibilidad a gobiernos y grandes
corporaciones. Este episodio evidencia que la verdadera lucha por la
vida y el bosque no se libra en los escenarios oficiales de la
diplomacia verde, sino en la resistencia organizada de las comunidades
que a diario se enfrentan al avance del capital.
La crisis es global y el capital no tiene patria. La única solución real
vendrá desde abajo, con la construcción de un poder popular
internacional autogestionado que contribuya a la construcción de una
ecología social, asociando la preservación del planeta a la lucha contra
toda forma de dominación. La crisis climática solo se superará con la
destrucción del capitalismo y el Estado, y su reemplazo por una sociedad
basada en la autogestión social. La producción debe estar controlada por
los trabajadores, los territorios por las comunidades y la sociedad
organizada de forma federal.
No luchamos por un capitalismo «sostenible», ya que eso es una
contradicción en sí misma. La elección no es entre el capitalismo de
combustibles fósiles de la extrema derecha y el capitalismo «verde» de
la socialdemocracia, pues ambos son caminos a la barbarie. ¡La única
alternativa real es una ruptura total con el sistema!
¡CONSTRUYAMOS UN PODER POPULAR AUTOGESTIONADO!
¡ACCIÓN DIRECTA CONTRA EL ESTADO Y EL CAPITAL!
¡AVANCEMOS HACIA EL SOCIALISMO LIBERTARIO!
Organización Socialista Libertaria
Noviembre de 2025
https://socialismolibertario.net/2025/11/15/cop30-e-a-farsa-do-capitalismo-verde/
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