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(ca) Italy, Umanita Nova #24-25 - Bonos y propinas. La política social del gobierno Meloni (de, en, it, pt, tr)[Traducción automática]

Date Sat, 18 Oct 2025 10:35:41 +0300


En los últimos meses, el gobierno de Meloni ha intensificado una práctica que se ha convertido en su marca registrada: repartir bonos a diestra y siniestra presentándolos como políticas sociales. Cada semana se anuncia una nueva medida: bono psicólogo, vales para guarderías, ayudas al alquiler, cheques deportivos, beneficios para estudiantes. El relato oficial siempre es el mismo: "intervenimos para ayudar a las familias en dificultad". Pero, mirándolo bien, nos encontramos ante un gigantesco juego de manos.

El bono psicólogo es quizá el caso más conocido. Presentado como un gran avance tras años de emergencia sanitaria y malestar creciente, resultó ser una burla: frente a casi 400 mil solicitudes, los fondos disponibles alcanzaron para poco menos de 10 mil personas. Los demás deben seguir pagando de su bolsillo o renunciar a la atención. Lo mismo ocurre con las ayudas al alquiler: un máximo de 1.500 euros al año, cuando un piso de tres habitaciones en una ciudad media puede costar 1.000 al mes. ¿Guardería? Sí, llega un vale de 3.000 euros al año, pero solo para quienes cumplen con los requisitos del ISEE y siempre que encuentren plaza en unas estructuras públicas cada vez más escasas.

Estas medidas tienen características recurrentes:

son temporales, duran un año o poco más;

son selectivas, accesibles solo a quienes superan obstáculos burocráticos y días de inscripción exprés;

nunca tocan las causas reales de la crisis social (salarios bajos, precariedad extendida, privatización de la sanidad y la educación);

crean competencia entre pobres, convirtiendo las necesidades en loterías donde quien llega primero se lleva todo.

El problema no es solo la escasez de recursos: es la lógica misma. El Estado no invierte en políticas estructurales, sino que reparte propinas. No construye derechos universales, sino cheques puntuales. Así, las necesidades colectivas se fragmentan y se individualizan. Cada uno corre detrás de su propio vale, su propia solicitud, su propio código ISEE. La idea de reivindicar juntos un salario digno, una sanidad gratuita y accesible, una escuela pública de calidad, es sustituida por la ilusión de recibir una pequeña ayuda estatal.

Mientras tanto, las cifras cuentan otra historia. En los últimos quince años, la sanidad pública ha sufrido recortes por 37 mil millones de euros, con hospitales cerrados, urgencias colapsadas y listas de espera interminables. El gasto en educación sigue entre los más bajos de Europa. Por el contrario, los gastos militares italianos han superado los 30 mil millones anuales, creciendo de manera constante para cumplir con los dictados de la OTAN. Para el puente sobre el estrecho se encuentran miles de millones, para la sanidad básica se invocan "sacrificios".

Detrás de la fachada de los bonos se esconde una estrategia política clara: no redistribuir riqueza, no tocar los beneficios de las grandes empresas, no reforzar los servicios públicos. Al contrario: dejar salarios y derechos congelados mientras se compra consenso repartiendo migajas. Una especie de clientelismo 2.0: ya no el político que te consigue el subsidio, sino un portal digital que decide a quién le toca la propina.

Este mecanismo no solo es ineficaz: es peligroso. Porque impide construir conciencia colectiva. Porque empuja a la gente a percibir al Estado como un dispensador de favores ocasionales, en vez de como responsable del desastre social. Porque fragmenta las luchas, reduciéndolas a carreras individuales por acceder a una ayuda.

Como anarquistas, denunciamos esta lógica. No tenemos nada que esperar de gobiernos que desmontan derechos y devuelven limosnas. La respuesta está en otro lugar: en la solidaridad directa, el apoyo mutuo, la organización desde abajo. Allí donde el Estado reduce las necesidades a números de protocolo y listas de espera, podemos construir redes reales de apoyo recíproco, espacios de autogestión, formas de lucha que devuelvan dignidad y poder a las personas.

No necesitamos bonos: necesitamos justicia social. No queremos propinas: queremos libertad, salario, vivienda, salud, educación. Todo lo que los gobiernos nos niegan solo podemos conquistarlo luchando juntos.

Totò Caggese

https://umanitanova.org/bonus-e-mancette-la-politica-sociale-del-governo-meloni/
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