|
A - I n f o s
|
|
a multi-lingual news service by, for, and about anarchists
**
News in all languages
Last 40 posts (Homepage)
Last two
weeks' posts
Our
archives of old posts
The last 100 posts, according
to language
Greek_
中文 Chinese_
Castellano_
Catalan_
Deutsch_
Nederlands_
English_
Français_
Italiano_
Polski_
Português_
Russkyi_
Suomi_
Svenska_
Türkçe_
_The.Supplement
The First Few Lines of The Last 10 posts in:
Castellano_
Deutsch_
Nederlands_
English_
Français_
Italiano_
Polski_
Português_
Russkyi_
Suomi_
Svenska_
Türkçe_
First few lines of all posts of last 24 hours |
of past 30 days |
of 2002 |
of 2003 |
of 2004 |
of 2005 |
of 2006 |
of 2007 |
of 2008 |
of 2009 |
of 2010 |
of 2011 |
of 2012 |
of 2013 |
of 2014 |
of 2015 |
of 2016 |
of 2017 |
of 2018 |
of 2019 |
of 2020 |
of 2021 |
of 2022 |
of 2023 |
of 2024 |
of 2025 |
of 2026
Syndication Of A-Infos - including
RDF - How to Syndicate A-Infos
Subscribe to the a-infos newsgroups
(ca) Italy, FDCA, Cantiere #42 - Ley de iniciativa popular o lucha de clases, esa es la cuestión - Cristiano Valente (de, en, fr, it, pt, tr)[Traducción automática]
Date
Tue, 14 Apr 2026 06:47:42 +0300
Una amplia lucha por aumentos salariales y una firme demanda de
reducción de la jornada laboral es la única batalla necesaria y central
que el movimiento obrero debe ganar para cambiar y revertir el
equilibrio de poder entre la patronal, el gobierno y las masas
trabajadoras. El mayor sindicato, la CGIL, sigue careciendo de una
estrategia acorde con la lucha de clases en curso. Tras la huelga
general contra el presupuesto del gobierno, convocada el 12 de
diciembre, no se ha implementado ni definido ninguna otra iniciativa de
protesta para continuar la batalla laboral y política. Las dificultades
de participación y movilización, puestas de relieve en anteriores
discusiones internas de la organización, y el ulterior desgarro del ya
deshilachado tejido solidario del movimiento obrero por la equivocada
decisión de no converger, tras la primera huelga general y unitaria del
3 de octubre, con la huelga convocada por los sindicatos de base el 28
de noviembre, igualmente y especularmente culpable de sectarismo y de
escasa comprensión de las necesidades reales del momento, no fueron ni
siquiera mínimamente tomados en consideración. El mismo debate necesario
sobre la derrota de los referendos laborales de junio pasado y la
derrota del contrato metalúrgico, en comparación con las propuestas
unitarias, aunque realistas, del retroceso en los contratos de los
trabajadores del sector público que no se han firmado, pero que
precisamente por ello deberían requerir una estrategia política sindical
prácticamente ausente para su reapertura y cuestionamiento, se redujo,
en el debate de la Asamblea General de la CGIL de los días 26 y 27 de
enero, a una discusión sobre los procedimientos organizativos internos,
en particular para la distribución de los recursos financieros
disponibles para las Cámaras de Trabajo y las diversas organizaciones
sindicales, y se inició formalmente la campaña de recogida de firmas
para la promulgación de una ley de iniciativa popular sobre salud.
Una vez más, el papel y la función de organización de resistencia del
movimiento obrero y de todos los trabajadores, que debería ser la CGIL,
se distorsionan para convertirlos en una función encubierta de los
partidos de "amplia gama", o si se prefiere, del llamado
centroizquierda, para una estrategia totalmente política e institucional
orientada a las próximas elecciones. Esta lógica también incluye el
compromiso asumido al unirse a los comités del "No" para el próximo
referéndum constitucional confirmatorio de marzo sobre la separación de
las carreras judiciales.
La sanidad pública se encuentra en un estado cada vez más precario, con
su financiación reducida y prácticamente sustituida por innumerables
acuerdos con proveedores privados, que en muchas zonas representan más
del 50% de la prestación sanitaria. Estos mismos innumerables fondos
complementarios para la sanidad, previstos en contratos sectoriales,
representan una herramienta concreta y formidable para reducir aún más
la prestación pública y una verdadera nueva "mutualización" del sistema
sanitario.
Las condiciones laborales del personal sanitario, desde médicos hasta
enfermeros, están desatendidas, desgarradas por una plétora de contratos
diferentes y con precios reducidos entre los sectores público y privado,
caracterizados por el uso generalizado y cada vez mayor de la
subcontratación, las cooperativas simuladas y la precariedad laboral. La
obstinada negativa del movimiento obrero a librar una batalla unida y
generalizada por aumentos salariales reales, abogando por la
recuperación de los mecanismos automáticos de ajuste salarial ante la
inflación -anulando así el "Pacto por la Fábrica"-, una reducción real y
significativa de la jornada laboral, así como la reducción de las formas
atípicas y precarias de empleo, solo puede conducir a una continua
erosión de la solidaridad entre los trabajadores y a una desafección por
la participación y la lucha colectiva.
La paradoja de este desafortunado enfoque es que la propia abstención
política, que para todos los progresistas, así como para la mayoría de
los dirigentes sindicales, parece ser el mal mayor, no hará más que
aumentar. La lógica y la capacidad analítica de esta clase política y
sindical se oponen diametralmente a un análisis materialista correcto,
aunque mínimo.
El mismo proyecto de ley de iniciativa popular sobre sanidad pública, si
bien tiene algunos aspectos positivos (medidas para las personas mayores
y vulnerables, apoyo a la crianza y la educación sexual, y protección de
la salud mental), presenta deficiencias en algunos aspectos
fundamentales. Este proyecto de ley, presentado como una ley marco, no
aborda la eliminación, reducción o incluso la simple contención de la
sanidad privada. Si bien los primeros artículos exigen una mayor
financiación y el fortalecimiento del Servicio Nacional de Salud, la
postura respecto a las visitas intramuros, es decir, las visitas pagadas
y los convenios privados, no es clara. Estas son las herramientas con
las que casi todas las regiones, de las que depende el sistema
sanitario, buscan reducir las listas de espera y cubrir las necesidades
sanitarias de la gran mayoría de los trabajadores.
Es evidente que el proyecto de ley se deriva de la falta de una
reflexión seria por parte de los diversos sectores, incluida la CGIL en
su conjunto, sobre el perjuicio que han tenido y están teniendo los
fondos de sanidad privados y sobre todas las regulaciones, ahora muy
desarrolladas en la negociación colectiva nacional y de segundo nivel,
relativas a la denominada previsión contractual o de empresa. Estas son
reintroducidas y refinanciadas vigorosamente por los mismos dirigentes
sindicales con cada renovación de contrato, e incluso se incluyen en el
sector público. Deberíamos empezar a considerar su reducción,
considerando inicialmente la eliminación de las regulaciones
preferenciales que excluyen estas porciones salariales de las
cotizaciones y que permiten a los empleadores eximir de impuestos estas
masas monetarias.
La supresión del texto propuesto en la propuesta inicial de dicho
artículo (art. 11), que, aunque tímidamente, intentaba regular las
formas de asistencia sanitaria complementaria, incluyendo las exenciones
fiscales actualmente previstas y que, para salvaguardar el importe de
las cotizaciones a la seguridad social, indicaba que las cotizaciones
pagadas estaban sujetas a las cotizaciones previsionales abonadas por el
empleador, demuestra la renuncia a cualquier medida, por difícil que
fuera, para contrarrestar este importante aspecto.[1]Esto significaría
afirmar explícitamente que la salud debe ser excluida de cualquier
mecanismo lucrativo, reafirmando su naturaleza fundamental como derecho
y no como mercancía. Superar el modelo de corporativización introducido
en 1992, nunca corregido por los gobiernos posteriores, especialmente
los de centroizquierda, y reforzado a finales de los años 90 por la
entonces ministra de Salud, Rosy Bindi, quien confirmó y fortaleció la
evolución corporativa y estableció, al estilo Pilates, fondos
complementarios de salud para servicios que excedían los niveles de
atención garantizados por el Servicio Nacional de Salud, prohibidos por
la ley de 1978 que lo creó. La atención médica debe responder a las
necesidades y no a mecanismos de lucro privado, al igual que no debe
responder a planes privatizados.
En esencia, lo que se necesita no es tanto un nuevo proyecto de ley
-dado el marco parlamentario general y dado que cada propuesta debe
discutirse en comisiones parlamentarias antes de llegar al pleno, y que
muchas de ellas se estancan durante el proceso legislativo y muy pocas
son aprobadas definitivamente[2]-, sino una época de verdadero
conflicto, empezando por los trabajadores de la salud, con unos
objetivos precisos en los que converger todo el movimiento obrero en
solidaridad con cada sector individual de la fuerza laboral. Así como
las victorias parciales, si no se generalizan, están destinadas a la
derrota o al repliegue corporativo, las derrotas de sectores
individuales están destinadas a generalizarse si no se establece un
movimiento de solidaridad y unidad. La única arma real que tenemos, como
movimiento obrero, es nuestra unidad y el conflicto. Otros caminos
conducen a otras orillas y no a la liberación del trabajo de la
explotación capitalista.
Notas
El título es un homenaje a los primeros versos del famoso monólogo de
Hamlet de William Shakespeare, que consiste en una reflexión existencial
sobre la vida y la muerte, sobre sufrir la desgracia (ser) o rebelarse
contra ella (no ser), sopesando el dilema de soportar el sufrimiento y
suicidarse.
[1]Véase "The High Road to a Blind Vicolo?", "Lavoro e salute", año 42,
n.º 1, enero de 2026
(https://www.lavoroesalute.org/images/pdf/2026gennaio/lavoroesaluten1gennaio2026.pdf).[2]Desde
1948 hasta la actualidad, de 329 proyectos de ley de iniciativa popular,
solo 7 han sido aprobados definitivamente, algunos de los cuales
contaron con el apoyo de los gobiernos regionales. Véase el destino del
proyecto de ley de iniciativa popular "Carta de Derechos Laborales
Universales", para un nuevo Estatuto de los Trabajadores, presentado por
la CGIL en 2016 con más de 3 millones de firmas y, que sepamos, ni
siquiera debatido en las comisiones parlamentarias pertinentes. Véase
"Ley de Iniciativa Popular en la República Italiana", Wikipedia
(https://it.wikipedia.org/wiki/Legge_di_iniziativa_popolare_nella_Repubblica_Italiana).
https://alternativalibertaria.fdca.it/wpAL/
_______________________________________
AGENCIA DE NOTICIAS A-INFOS
De, Por y Para Anarquistas
Para enviar art�culos en castellano escribir a: A-infos-ca@ainfos.ca
Para suscribirse/desuscribirse: http://ainfos.ca/mailman/listinfo/a-infos-ca
Archivo: http://www.ainfos.ca/ca
- Prev by Date:
(it) Italy, FDCA, Cantiere #42 - Legge di iniziativa popolare o lotta di classe, questo è il dilemma - Cristiano Valente (ca, de, en, fr, pt, tr)[traduzione automatica]
- Next by Date:
(ca) France, OCL: ¿Por un frente antifascista unido? (de, en, fr, it, pt, tr)[Traducción automática]
A-Infos Information Center