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(ca) France, OCL CA #354 - ¿Qué queremos? ¡Autogestión popular, aquí, ahora, en todas partes! (en, fr, it, pt, tr)[Traducción automática]

Date Tue, 16 Dec 2025 08:03:40 +0200


Desde el 10 de septiembre de 2025, un poderoso movimiento de ira y movilización social se ha estado gestando nuevamente en nuestro país. ¿A quién le sorprende? La revuelta, incluso un fuego, ha estado latente durante años, reavivándose a intervalos regulares y por todo tipo de temas: movimientos contra la "ley laboral" de Hollande en 2016 o contra las "ordenanzas" de Macron en 2017, los Chalecos Amarillos en 2018-2019, las grandes marchas por el clima en esos mismos años, las protestas contra la gestión de la COVID-19 en 2020-2021, la movilización contra la reforma de las pensiones en 2023, las manifestaciones campesinas, los disturbios urbanos, las acciones contra el genocidio en Gaza, y un largo etcétera. ¿Qué sucederá esta vez? ¿Cuánto durará este descontento latente? ¿Cuál será su desenlace? Nadie lo sabe, y eso es bueno.

Las principales reivindicaciones y demandas del movimiento actual -o mejor dicho, de los movimientos- se encuentran ahora en el centro del debate público: no a la dictadura de los mercados financieros y al chantaje de la deuda; abandono de presupuestos injustos y austeros como los de Bayrou y sus asociados; un impuesto Zucman a los ultrarricos y la recuperación de los cientos de miles de millones pagados a las grandes corporaciones; políticas a favor de los servicios públicos (sanidad, educación, etc.) y para abordar el cambio climático; aumento de las pensiones, los salarios y las prestaciones sociales; derogación de la reforma de las pensiones y retorno a la edad de jubilación de 60 o 62 años; referendos de iniciativa ciudadana, entre otros. Lo que está en juego hoy es la moral común, la cohesión social e incluso la dignidad de las personas.

Por muy legítimas y esenciales que sean estas demandas, tienen un defecto fundamental: no son revolucionarias. Ciertamente, representan una ruptura con las políticas neoliberales que nuestros líderes -tanto del Estado como del Capital- han estado impulsando durante décadas. Ciertamente, si se cumplieran sus demandas (es decir, con algo más que migajas...), lograrían reequilibrar en cierta medida la distribución de la riqueza entre capital y trabajo, mejorar las condiciones laborales y de vida de un mayor número de personas, contribuir al progreso medioambiental y reformar mínimamente la supuesta democracia «representativa». Pero es improbable que nos permitan ir más allá, porque se posicionan deliberadamente en terreno del adversario y no abordan las estructuras económicas ni políticas de la sociedad capitalista. No pretenden cambiar el «marco», solo buscan suavizarlo. Y quizá por eso, al final, casi siempre perdemos y, en el mejor de los casos, solo migajas...

Por lo tanto, sería bienvenido, si no crucial, ampliar la lista de demandas. Una palabra poderosa, fruto de una larga historia y símbolo de un futuro transformador y revolucionario: la autogestión. Una autogestión repensada y renovada; es decir, general, popular y que responda a los problemas y las condiciones del siglo XXI.

Resumamos brevemente sus principios fundamentales:

1. La autogestión implica tomar el control directo de nuestros asuntos y dejar de someternos al régimen de jefes y líderes, tanto del Estado como de las empresas, quienes, en connivencia, nos privan del poder de gobernar nuestras vidas en conjunto.

2. La autogestión no debe ser simplemente una «isla alternativa» (cooperativa de trabajadores, ZAD, tercer espacio, etc.) que se inserta -para bien o para mal- en la sociedad capitalista, sino un principio político, un principio de organización y de vida, que limita los derechos de propiedad y refunda democráticamente la sociedad y sus instituciones. En este sentido, la autogestión representa la «alternativa» entre las alternativas y busca subvertir el orden establecido, o mejor dicho, el desorden.

3. La autogestión implica que todos compartamos, con plenos e iguales derechos, la gestión de todas las instituciones públicas y privadas: asociaciones, sindicatos, organismos gubernamentales, autoridades locales y servicios públicos, empresas, etc.

4. La autogestión implica la reapropiación colectiva de los medios de producción para debatir y decidir, de forma conjunta y sin jerarquías, sobre todos los asuntos de la vida cotidiana y del futuro: la definición de políticas públicas, el tamaño y la dirección estratégica de la empresa, el empleo, los salarios y las inversiones, las decisiones financieras, sociales y ambientales, la implementación o el rechazo del progreso técnico y tecnológico, etc.

5. La autogestión es la reapropiación colectiva de los espacios vitales para ejercer, a nivel local, la democracia más directa posible mediante, por ejemplo, asambleas destinadas a determinar qué se produce, se construye, se consume, se intercambia, etc., cómo, con qué medios y con qué fines.

6. La autogestión es la mejor manera de acabar con el aislamiento individual y la subordinación colectiva, pues cada uno de nosotros, mediante el pensamiento y la acción colectivos, conquista los caminos hacia nuestra propia emancipación y las fuentes de una nueva dignidad. La autogestión es, por tanto, el medio para liberarnos del infantilismo, la culpa y la servidumbre en las que el Estado y el Capital pretenden mantenernos.

7. La autogestión es una larga y multifacética tradición de autoorganización que se extiende desde la Comuna de París hasta Chiapas y Rojava, pasando por los sóviets, la España antifranquista, los consejos obreros de la Revolución Húngara y el experimento Lip. «Un tesoro perdido de las revoluciones», en la acertada y bella frase de la filósofa Hannah Arendt, la autogestión sigue alimentando nuestra imaginación y debe volver a ocupar un lugar central en la historia.

8. Esta autogestión, obviamente, va de la mano con un paro nacional amplio y prolongado, para el cual es necesario prepararse desde ya mediante la creación del CGG, el fondo general de huelga.

Colectivo para la Autogestión Popular (CAP)
2 de octubre de 2025

http://oclibertaire.lautre.net/spip.php?article4568
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