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(ca) Spaine, Regeneracion: Apuntes históricos del antisionismo entre la comunidad judía Por LIZA (de, en, fr, it, pt, tr)[Traducción automática]
Date
Fri, 21 Nov 2025 09:03:34 +0200
El pueblo judío y toda la humanidad secuestrada por el sionismo genocida
---- La única apuesta para extirpar de raíz el sionismo globalmente es a
través de organizar una oposición con enfoque de clase, anticolonial, y
antiimperialista a nivel internacional. Para ello es fundamental que en
el seno de la comunidad judía transfronteriza, se trabaje junto a
organizaciones políticas en todo Oriente Próximo, donde el papel de la
fuerza social de los trabajadores, y especialmente las mujeres y
disidencias, tengan un rol primordial. Desde sus orígenes, la naturaleza
del Estado de Israel es colonialista, genocida y de apartheid, siendo
respaldada actualmente su existencia y acción de despojo y expulsión del
pueblo palestino por parte de las potencias imperialistas con EEUU y
Europa a la cabeza. El sionismo no es más que la puesta en práctica de
esa ideología de terror y exterminio capitalista contra la humanidad, en
esta ocasión con tintes ultrarreligiosos y racistas, queriendo reducir a
la nada al pueblo palestino.
La causa palestina está, por lo tanto, unida a la lucha anticapitalista
y anticolonial a nivel mundial a día de hoy. El sionismo, en tanto que
fuerza absolutamente hegemónica en Israel defendida por el imperialismo
y sus intereses estratégicos en Oriente, se ha convertido en una
doctrina política que ha secuestrado al propio pueblo judío, y a toda la
humanidad. Rastrear en la historia de la comunidad judía la oposición
verdaderamente de clase e internacionalista que desde sus albores ha
combatido al sionismo, marcan un camino indispensable para la
construcción de esa lucha en la actualidad. El sionismo ha hecho bandera
del antisemitismo frente a toda crítica a su proyecto genocida y, sin
embargo, después del pueblo palestino, el sionismo tiene por principal
enemigo a cualquier otro judío que no sea sionista. Utiliza el
sufrimiento histórico del pueblo judío para legitimar un proyecto
colonial opresor contra otro pueblo.
Origen del sionismo instalado en un proyecto nacionalista y colonial
El sionismo había nacido en Europa a finales del siglo XIX como una rama
del nacionalismo moderno en el seno del judaísmo secular. Los
estados-nación europeos rechazaron en sus proyectos políticos a
comunidades sociales que no pudieran ser incluidas en ese ideal
nacionalista, y por lo tanto se iniciaron fuertes opresiones hacia
numerosos pueblos disgregadores de ese orden nacional. No todas esas
comunidades han resistido conformando proyectos políticos hegemónicos
que buscasen construir estados-nación opresores de otros pueblos. Sin
embargo, en 1897 se funda la Organización Sionista Mundial, donde se
aboga por la creación de un Estado nacional Judío, y apoyándose en la
tradición judía y rabínica, comenzarán a desarrollar un proyecto
político de migración hacia el territorio de la Palestina Otomana, y
posteriormente el Mandato Británico de Palestina. Partiendo de que el
pueblo judío conformaban una nación ancestral, se inicia como un
proyecto colonialista integrado en el nacionalismo de su época, y por
tanto, de un proyecto de dominación de las burguesías nacionales en
pugna en el capitalismo. Se iniciaron las olas de colonización sionista,
o «Aliyá» en su denominación hebrea, promoviendo asentamientos agrícolas
con apoyo financiero de sionistas europeos. Alcanzarían su objetivo
principal en 1948 con la creación del Estado de Israel como proyecto
supremacista, y en la agenda del imperialismo capitalista como principal
aliado y desestabilizador de Oriente desde la segunda mitad del siglo XX.
Estos grupúsculos sionistas fueron minoritarios inicialmente, y
aprovechaban las situaciones violentas de pogromos antisemitas en Europa
para justificar su proyecto nacional como una emancipación. Sin embargo,
una mayoría de judíos europeos apostaban por la defensa de la clase
obrera y la revolución en los países en los que habitaban, rechazando la
idea de crear un estado-nación israelí, que era un proyecto político en
la línea burguesa y colonial. Los nacionalismos siempre engendran
respuestas expansionistas y reactivas que ofrecieron como resultado la
creación de los fascismos, y el sionismo tiene su origen en esa
doctrina, enmarcada en un nivel superior de explotación capitalista e
imperialista.
La creación del «Bund», la oposición judía antisionista y socialista
revolucionaria
En la zona oriental de Europa los trabajadores judíos venían
organizándose en agrupaciones revolucionarias desde mediados del siglo
XIX, siendo especialmente activos en la Rusia zarista, encuadrados en
organizaciones socialistas. La Liga General de Trabajadores Judíos se
funda también en 1897, concretamente en Vilna (Lituania), congregando a
judíos polacos, rusos, bielorrusos o lituanos del territorio del Imperio
Ruso, bajo la denominación en yidis de «Bund».
Este movimiento judío antisionista fue una de las organizaciones de
izquierdas más relevantes en preparar el terreno para el estallido de la
Revolución Rusa de 1905, y muchos de sus miembros fueron perseguidos por
las autoridades zaristas por su doble condición de judíos y socialistas.
El «Bund» creó toda una red de autoprotección del antisemitismo en
estrecha relación con la creación de un proyecto emancipador socialista
revolucionario. Organizaron escuelas, bibliotecas, clubes deportivos, e
incluso centros sanitarios donde se atendía a las clases populares
excluidas.
Esta organización judía antisionista se unió al Partido Obrero
Socialdemócrata de Rusia (POSDR), fundado en Minsk, que era de ideología
marxista. Portaban en su seno una posición internacionalista, viendo el
sionismo como un proyecto profundamente nacionalista, mientras que el
«Bund» propiciaba priorizar la lucha de clase en los territorios donde
hubiera comunidades judías en Europa. En la Revolución Soviética de 1917
mantuvieron disputas y oposiciones con la fracción bolchevique, por lo
que fueron perseguidos como organización. En el periodo de Entreguerras,
algunos de sus miembros pasaron a formar parte del «Kombund», judíos
comunistas que apoyaban el nuevo escenario político bolchevique, aunque
posteriormente la mayoría sufrirían la tortura o el asesinato por el
régimen estalinista.
El «Bund» se convirtió en una fuerza importante en la comunidad judía en
Nueva York, y mantuvo su fuerza clandestinamente en Lituania y Polonia.
En este último país, en las campañas que hacían líderes sionistas
alentando a la colonización del territorio palestino, el «Bund» les
acusaba de aliarse con posturas antisemitas. También operó en Polonia el
conocido como «Folkspartei» que, a diferencia del bundismo, no alentaba
a la lucha de clases, sino que era un partido judío social-liberal y
laico, aunque igualmente enfrentado al sionismo. Estas organizaciones
como el «Bund» participaron de la resistencia contra el Holocausto nazi
en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, y muchos de sus miembros
acabaron asesinados.
Algunos de sus supervivientes acabaron cayendo en las tesis sionistas
laboralistas y conformarían entidades colonizadoras en el territorio de
Palestina tras la creación del Estado de Israel. Otros antiguos
bundistas, que habían logrado exiliarse, restablecieron organizaciones
en Europa o América, pero no volverían a tener la fuerza antisionista
que alcanzaron en el primer tercio del siglo XX. El sionismo explotaría
hasta la saciedad el Holocausto para hacer avanzar su proyecto
colonialista. Las comunidades judías que, en la segunda mitad del siglo
XX, se posicionaban contra Israel y su apartheid sobre Palestina,
comenzaron a ser acusados por Israel de ser judíos que se odian a sí
mismos. Esta persecución dentro de la propia comunidad judía por el
sionismo, convierte a la ideología sionista en la principal fuerza
hegemónica antisemita agresora de judíos en el mundo.
La lucha judía y palestina conjunta en territorio colonizado por Israel
Inicialmente la primera organización comunista en Palestina fue fundada
en 1919 por judíos, trabajadores escindidos de la organización «Poale
Zion», de la corriente del sionismo laboralista, viendo que el objetivo
nacional sionista estaba siendo un engaño para la comunidad judía y que
muchos trabajadores judíos eran manipulados por el sionismo para acabar
en el territorio de mayoría árabe. Se estableció el Partido Socialista
de los Trabajadores (MPS, en hebreo) que comenzó a denunciar el sionismo
como una ideología reaccionaria en todas sus vertientes, y llamaron a la
unidad de los trabajadores judíos y árabes contra el imperialismo
británico valedor del sionismo. Sin embargo, ese partido comunista
palestino refundado en 1923, posteriormente sería estalinizado y
convertido oficialmente en Partido Comunista de Israel («Maki», por sus
siglas) en los años 30, además, el propio Stalin llevaría adelante
persecuciones antisemitas en la URSS. Algunos países satélite soviéticos
proveerían armas a Israel a través de los miembros de ese partido
comunista estalinizado, que tuvo un papel destacado en acometer la Nakba
palestina en 1948.
A finales de los años 30 nació la Liga Comunista Revolucionaria en
Palestina, una organización antiestalinista compuesta por jóvenes judíos
trotskistas exiliados mayoritariamente de Alemania y de otras partes de
Europa, quedando completamente expatriados ante los fascismos europeos.
A ellos se unieron comunistas árabes como Jabra Nicola, quienes, una vez
concluido el conflicto mundial y tras la Nakba palestina, se
convertirían en activistas antisionistas y marxistas en diversos países
europeos.
En el año 1962, nace Matzpen («Brújula» en hebreo), una organización
socialista revolucionaria israelí y antisionista, que estaría activa
hasta la década de los 80. Reunió a activistas judíos y árabes con
diversos antecedentes en corrientes u organizaciones de izquierdas en
Israel. En junio de 1967 se posicionaron contra la «Guerra de los Seis
Días» y las nuevas tierras colonizadas por Israel en territorio
palestino. Sus activistas entraron en contacto a través de conferencias
con miembros de la nueva izquierda internacional, alcanzando incluso a
comunicarse con los «Panteras Negras» en los EEUU. Además, también
establecieron contactos con grupos palestinos como el Frente Democrático
por la Liberación de Palestina (FDLP) o la Organización por la
Liberación de Palestinas (OLP), que lideraron la lucha palestina en los
años 70. Matzpen se disolvería en múltiples organizaciones de distintas
corrientes del marxismo, participando posteriormente alguno de sus
miembros originales en la Primera Intifada.
El anarquismo en Israel y los movimientos judíos antisionistas en la
actualidad
El anarquismo en Israel puede rastrearse en los inicios del movimiento
de los kibutz, comunidades y asentamientos del sionismo laboralista en
territorios árabes desde las primeras oleadas judías. Igualmente que el
marxismo, el anarquismo ha mantenido una relación bastante mixta,
compleja y cambiante según acontecimientos internacionales en
vinculación con el sionismo. Las ideas proudhonianas o incluso de Gustav
Landauer influyeron en algunos de los primeros kibutzim, es decir,
colonizadores de los kibutz israelíes. La organización Hapoel Hatzair
(traducida del hebreo como «El joven trabajador») publicaba artículos
sobre Kropotkin o Tolstoi, asegurando llevar una línea antiestatista,
antimilitarista y pacifista de cooperación con los campesinos árabes. En
realidad eran una vía del sionismo laboralista, que no representaban una
confrontación al sionismo como proyecto colonizador. Incluso el sionista
de origen ruso Joseph Trumpeldor, declarándose anarco-comunista propuso
en los años 20 construir una «Comuna General en Palestina». La
influencia anarquista en estos colonos judíos fue más de carácter
moralista, porque no conformaron una organización declaradamente
socialista libertaria y antisionista.
Tras la Nakba palestina, activistas anarquistas se posicionaron contra
Israel desde el punto de vista de conformación estatal, debido a sus
implicaciones racistas y colonialistas. Surgieron algunas agrupaciones
anarquistas que tenían sus propias publicaciones, pero tenían un
carácter aislado y una falta de conexión con las luchas sociales e
internacionales fundamentalmente. Fue tras 1967, y la mencionada «Guerra
de los Seis Días», cuando activistas anarquistas cooperaron con
«Matzpen», y colaboraron en la creación de las «Panteras Negras
Israelíes». Igualmente activistas anarquistas protestaron en el interior
de Israel contra la Guerra del Líbano de 1982 con Toma Sik,
superviviente del Holocausto y destacado antimilitarista israleí,
fundando una sección en la Internacional de Resistentes a la Guerra
(«WRI» en sus siglas en inglés).
El anarquismo continuó activo en la década de 1980 como parte del
movimiento punk israelí, así como entre los objetores de conciencia e
insumisos que se negaron a acudir a reprimir la Primera Intifada. Se
creó una efímera Federación Anarquista Israelí que protestó contra la
brutalidad policial y la instalación del primer McDonalds en Israel. En
los años 90 el anarquismo israelí se centra en las protestas
antiglobalización, y en luchas por los derechos de los animales ayudando
a configurar Anonymous for Animal Rights (similar a la organización PETA
estadounidense). También algunos colectivos anarquistas israelíes se
suman a proyectos movimientistas de la post-izquierda como «Food Not
Bombs» o «Reclaim the Streets». Será durante la Segunda Intifada en los
años 2000 cuando surgió una nueva ola de organización en torno al
Movimiento de Solidaridad Internacional («ISM» por sus siglas en inglés)
y anarquistas israelíes apoyaron acciones palestinas contra los
checkpoints en las carreteras y los toques de queda callejeros.
En el año 2003 nace «Anarchist Against the Wall» (AatW, en sus siglas en
inglés), un grupo de acción directa contra la construcción del muro
israelí en Cisjordania, denunciando la limpieza étnica y la violencia
que ello suponía. El grupo se autodisolvió en el año 2010 tras sufrir
una enorme represión por parte de las IDF israelíes. Grupos anarquistas
aislados participaron de las protestas por la justicia social en 2011 en
Israel (el equivalente al movimiento 15-M u «Occupy Wall Street»).
Durante esta década y concretamente en la pandemia del Covid-19,
colectivos anarquistas en Haifa organizaron proyectos de apoyo mutuo y
distribución de alimentos durante el confinamiento. En estos últimos
años jóvenes judíos antisionistas se unieron al grupo anarquista
palestino «Fauda», cooperando entre activistas árabes y judíos contra el
apartheid a Palestina. En la actualidad, hay pocos grupos anarquistas
operando en Israel con un programa antisionista que logre aunar una
corriente hegemónica; y otras corrientes radicales tampoco cuestionan en
su mayoría el carácter nacionalista y racista israelí. Sin embargo, en
las protestas desde hace dos años en Israel se conforma un «Bloque
Antiapartheid» con cientos de activistas reclamando el fin de los
crímenes en Palestina, y un movimiento contra el servicio militar en Israel.
Debe destacarse, a la figura de Ilan Shalif, un anarco-comunista
israelí, que participó del «Matzpen» originalmente, que también apoyo a
«Aanarchist Against the Wall», y que la década pasada trató de impulsar
«Ahdut» (traducido al castellano como «Unidad»), un colectivo anarquista
comunista. En la actualidad mantiene que para detener al sionismo se
debe constituir una fuerza internacionalista y antiimplerialista contra
las élites israelíes; y que la causa palestina está inscrita en la lucha
del «Sur Global» contra los proyectos del colonialismo.
Ángel Malatesta, militante de Liza, Plataforma Anarquista.
https://regeneracionlibertaria.org/2025/10/29/apuntes-historicos-del-antisionismo-entre-la-comunidad-judia/
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