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(ca) Australia, Ancomfed: Piquete - ¿Qué es el comunismo? (de, en, it, pt, tr)[Traducción automática]

Date Thu, 23 Oct 2025 07:57:12 +0300


El comunismo es nuestro objetivo, el punto final del proceso que destruye el capitalismo. Significa abolir las divisiones de clase, el trabajo asalariado y el Estado. El comunismo consiste en transformar toda la estructura de la vida social, desmantelando el sistema capitalista en su totalidad. ---- El capitalismo no es solo un sistema económico. Es un sistema de control social que abarca todos los aspectos de la vida. Controla el tiempo, el trabajo y la supervivencia a través de los mercados, los salarios y la coerción. Bajo el capitalismo, las personas deben vender su capacidad de trabajo para vivir. Bajo el comunismo, reestructuraremos la vida en torno a la solidaridad, la autodeterminación y el acceso colectivo a lo que necesitamos para vivir y prosperar.

Bajo el capitalismo, las cosas se producen como mercancías para su venta con fines de lucro. Un capitalista no fabrica una silla porque la gente necesite sentarse, sino porque puede venderse para ganar dinero. Hoy en día, todo se mercantiliza: nuestra comida, nuestros hogares, incluso nuestra vida social.

El comunismo elimina la producción de mercancías con fines de lucro y la sustituye por la producción para satisfacer las necesidades humanas. Las decisiones sobre qué y cómo producir ya no estarán impulsadas por la búsqueda de riqueza individual, sino que se tomarán colectivamente por todos los trabajadores en beneficio del bienestar de todos.

El comunismo también elimina la obligación de trabajar inherente al capitalismo. Bajo el capitalismo, no tenemos más opción que vender nuestro trabajo a los patrones o, de lo contrario, enfrentarnos al hambre, la indigencia y la pobreza. En el comunismo, la producción se planifica para satisfacer las necesidades humanas, no para obtener ganancias, por lo que el trabajo se convierte en una elección libre: una contribución al conjunto social en lugar de una condición para la supervivencia.

Esto no es una fantasía utópica. Refleja una verdad fundamental: ya realizamos el trabajo que mantiene la sociedad en funcionamiento. Construimos y mantenemos todo, pero no controlamos nada. El capitalismo depende de nuestro trabajo, pero nos excluye del poder. Bajo el comunismo, recuperamos ese control y decidimos nosotros mismos qué trabajo se realiza. Se acabaron los apartamentos de lujo mientras otros duermen a la intemperie. Se acabó el trabajo desperdiciado produciendo basura mientras las necesidades reales quedan insatisfechas. En cambio, nos dedicamos al trabajo necesario, compartido y planificado juntos.

El comunismo no es un sueño infantil donde todos se vuelven amables, generosos y sabios. No depende de una naturaleza humana ideal. Implica que seres humanos promedio hagan cosas promedio: cansarse, cometer errores, ser egoístas. Eso está bien. El comunismo no requiere humanos moralmente perfectos. La clave es construir sistemas que no dependan de la dominación, la coerción ni el lucro para seguir funcionando.

Las personas se moldean por los sistemas en los que viven. El capitalismo nos entrena para competir, acaparar y tratarnos como amenazas u obstáculos. Nos aísla y luego nos vende la conexión como un producto. Recompensa el comportamiento imbécil. Pero las personas también son capaces de cuidar, ser solidarias y tener valentía. Actualmente, el capitalismo distorsiona o suprime estas capacidades. El comunismo, en cambio, se basa en ellas. Parte de lo que ya existe: el hecho de que cooperamos todos los días, en el trabajo y en la vida, pero en condiciones que escapan a nuestro control. La contradicción radica en que, si bien la producción es colectiva, la propiedad es privada. El comunismo resuelve esa contradicción.

El comunismo no ha sido un intento fallido. Lo que ha fracasado es intentar construir el socialismo mediante partidos-estado jerárquicos, manteniendo intactas las estructuras capitalistas. La idea de que comunismo equivale a autoritarismo es propaganda de la Guerra Fría. El comunismo existe cuando el Estado deja de existir, no cuando hace más cosas.

La lucha transforma a quienes luchan.

El comunismo no es una versión mejor gestionada del capitalismo. Es un mundo completamente diferente. No uno donde las fábricas tienen nuevos dueños, sino uno donde el concepto mismo de propiedad ya no es la base del poder. Un mundo donde la vida se organiza para satisfacer las necesidades, no para crear riqueza para unos pocos. Un mundo donde las personas no se reducen a meros instrumentos para obtener ganancias. Hemos visto destellos de este mundo en la España revolucionaria, donde millones de trabajadores y campesinos tomaron el control de las fábricas y la tierra, abolieron el dinero y decidieron su futuro juntos. Nuestra tarea es hacer realidad esta visión. Esta visión es necesaria porque el capitalismo no es sostenible. Pasa de crisis en crisis, extrayendo todo lo que puede de las personas y del planeta. La clase dominante no tiene un plan para lo que viene. No hay una versión benévola de este sistema esperando entre bastidores. Ninguna reforma lo humanizará. El comunismo es necesario.

El comunismo no surgirá de forma espontánea ni inevitable. Tenemos que construirlo. El capitalismo no desaparecerá pacíficamente. Los capitalistas lucharán por sobrevivir. El comunismo requiere una revolución: planificada, organizada y luchada. La clase trabajadora no es solo una víctima del capitalismo, sino también la fuerza que puede acabar con él. No existe una hoja de ruta perfecta; si el comunismo es el horizonte, el camino solo se hace andando. Construiremos el futuro a través de nuestra lucha, aprendiendo, adaptándonos y organizándonos en condiciones reales.

Esta lucha no es solo un medio de resistencia; es el terreno donde la clase trabajadora se transforma y donde un ser humano diferente comienza a formarse. Es donde la clase trabajadora se convierte en algo más que una fuerza de trabajo explotada. La lucha transforma a quienes luchan.

Por eso es importante construir el poder de clase ahora, no solo para preparar la revolución, sino porque la revolución se forja a través de la lucha misma. Es cómo la clase se vuelve revolucionaria. Contraatacar es la forma en que tomamos conciencia de nuestro propio poder. En el curso de la lucha, la clase trabajadora se convierte en algo más de lo que el capitalismo permite: se convierte en el agente de su propia liberación.

https://ancomfed.org/2025/09/what-is-communism/
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