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(ca) Spaine, Regeneracion: Érase una vez el federalismo anarquista Por ANGEL MALATESTA (de, en, it, pt, tr)[Traducción automática]
Date
Wed, 17 Sep 2025 09:02:30 +0300
La historia de las federaciones y confederaciones anarquistas nos acerca
a repasar distintas experiencias en el pasado que han practicado uno de
los elementos básicos integrantes del anarquismo: el federalismo. La
herramienta que pretende asegurar el funcionamiento con autonomía de la
unión de comunidades autogobernadas. Ese principio federativo lo
instaura Pierre-Joseph Proudhon como forma de organización social, y
después Mijail Bakunin lo define mejor como forma de organización
política. Ha sido asumido como uno de los principios indiscutibles
anarquistas que ha superado la teoría y ha tenido una amplia praxis. En
este artículo repasaremos cuatro ejemplos federativos europeos que
puedan arrojar claves para la organización revolucionaria anarquista en
nuestros días.
Federación del Jura, el tiempo exacto de los anarquistas suizos.
La Primera Internacional de 1864 a 1872 estuvo compuesta por diversas
federaciones obreras de distintos territorios europeos. La más
importante en aquella época fue la Federación del Jura, compuesta
principalmente por relojeros de las montañas del norte de los Alpes suizos.
Mantuvieron un papel muy activo en el desarrollo de la política
anarquista, siendo el más destacado en esta federación el libertario
James Guillaume. Fue hijo de un republicano suizo que tenía un negocio
de relojes en Londres a mediados del siglo XIX, sin embargo estudió en
Suiza donde conoció las ideas anarquistas, y fue profesor en el cantón
de Neuchâtel. Estuvo de editor en los periódicos «Progrès» y
«Solidarité» entre los años 1870 y 1871. También a cargo del «Bulletin
de la Fédération Jurassiene» en 1871, tomando un rol activo en la
creación de la Internacional anarquista de Saint-Imier en 1872. Fue el
momento en el que la Federación del Jura fue expulsada de la Primera
Internacional junto a otras secciones anarquistas.
Piotr Kropotkin estuvo en 1877 visitando las montañas suizas y escribió
las siguientes palabras en su obra Memorias de un revolucionario:
Las igualitarias relaciones que encontré en las Montañas Jura, la
libertad de actuar y pensamiento la cual yo vi desarrollarse en los
trabajadores, y su ilimitada devoción por la causa, apelaron fuertemente
en mi sentir; y cuando yo me fui de las montañas, después de permanecer
una semana con los relojeros, mis visiones del socialismo fueron
establecidas. Yo era un anarquista...
Esta organización anarquista se inició a finales de la década de los
sesenta del siglo XIX, primeramente como una asociación de fabricantes
de relojes con convicciones socialistas y antiautoritarias y la
influencia posterior de comuneros franceses. Más tarde las asociaciones
locales se reunirían en un comité federal; su sede era muchas veces los
centros de trabajo, actuaban como sindicatos organizando a los
trabajadores. Leían circulares revolucionarias colectivamente, recibían
noticias de huelgas internacionales y mantenían correspondencias,
realizaban fiestas y representaciones teatrales para cajas de
resistencia. Esta extensa y consolidada red de ayuda mutua actuaba de
seguro de asistencia y enfermedad de los trabajadores, generaban
cooperativas de producción a donde accedían amplios sectores
proletarios, pero también manejaban con pulcra destreza el arma de la
huelga y la lucha revolucionaria.
A pesar de muchas limitaciones de recursos materiales, estos anarquistas
suizos aprovecharon todos los avances tecnológicos de su época como el
telégrafo para enviar correspondencias a diversas partes del mundo. Los
distintos experimentos de prácticas sociales y su estrategia
organizativa posibilitaron que fuese la federación anarquista europea
con mayor estabilidad y potencialidad de inserción social en las masas
obreras, creando además una red de corresponsales internacionales
bastante amplia.
Se consolidaron también debido a la presencia de Mijail Bakunin en
Suiza, y se conformó como una federación participante de la Primera
Internacional, y un fuerte apoyo al espíritu revolucionario bakuninista.
Tras el Congreso de La Haya en septiembre de 1872, esta Federación del
Jura convocó urgentemente un nuevo encuentro que tendría lugar en la
localidad suiza de Saint-Imier. En las montañas del Jura estuvieron como
colaboradores algunos de los más destacados anarquistas italianos,
alemanes o franceses de esa época, muchos de ellos pasando por ese
territorio exiliados y perseguidos.
El orden, la puntualidad y la disciplina eran valores que incorporaron
los anarquistas de las montañas de Jura, y que para arraigar el
anarquismo, veían que también se necesitaba de esta disposición mental.
Los registros de debates de la federación muestran un elevado sentido de
la exactitud y de la disciplina colectiva. Esta labor manufacturera
relojera ofrecía unas excelentes condiciones para abordar las luchas
políticas y forjar una conciencia social y mejor comprensión de su realidad.
La reestructuración de la industria relojera debido a la mecanización y
la emigración de James Guillaume a París en 1878, aceleró la
desaparición de la Federación del Jura, que tuvo su último congreso en
1880 antes de disolverse.
Confederación Nabat Ucrania, la organización del territorio de la Mahknovia.
Entre 1918 y 1920 estuvo liberado un vasto territorio al sur de Ucrania
bajo control de anarquistas que luchaban en la guerra civil rusa contra
las fuerzas burguesas y reaccionarias. Este territorio fue conocido como
Mahknovia, debido a uno de sus principales líderes, Néstor Mahkno, que
dirigía el Ejército Negro, fuerzas militares de autodefensa de la
revolución socialista libertaria. La organización de este territorio
hacía necesaria la coordinación de toda la vida política, económica y
social mediante entidades de poder popular.
Las hostilidades por parte del Partido Bolchevique que dirigió la
Revolución de Octubre de 1917, y toda la instrumentalización que
favorecía su burocratización, hicieron de Ucrania un territorio apto
para defender los logros revolucionarios anarquistas. Estos demostraban
destreza implacable en el campo de batalla militar a través del Ejército
Negro insurgente de Mahkno, pero también conocían la importancia de
crear entidades propias con un programa político y económico socialista.
De esta manera surge en otoño de 1918 esa Confederación de
Organizaciones Anarquistas Nabat, que significa literalmente en ruso «El
toque de alarma».
El movimiento anarquista era fuerte en el territorio ucraniano, y
comenzó a recibir a otros anarquistas de Moscú y Petrogrado que huían de
la represión bolchevique, estableciéndose el centro neurálgico de esta
confederación en la ciudad de Járkov. Rápidamente se había instruido un
potente movimiento juvenil en todo el territorio, y tomando como base la
Unión de Campesinos revolucionarios de Guliai-Pole (localidad natal de
Mahkno) se creó el Consejo de Insurgentes, autoridad popular en los
territorios liberados por el Ejército Negro. Estaba integrada por los
principales cuadros políticos anarquistas en Ucrania, que al mismo
tiempo fueron combatientes pues también conformaban los cuadros
militares de los regimientos del Ejército Negro.
La Confederación de Nabat tenía por objetivo unificar un programa
revolucionario común que abarcara cuestiones prácticas para organizar la
vida en el socialismo libertario. Volin se encargó de coordinar la labor
comunicativa, cultural y pedagógica; promovió charlas y conferencias y,
además, redactó algunas de las resoluciones básicas de síntesis de las
corrientes del anarquismo. Su planteamiento fundamental fue alcanzar el
comunismo libertario aboliendo la propiedad privada, sin embargo, la
situación de guerra no permitió ampliar los horizontes de esta
finalidad, y se mantuvieron pequeñas propiedades campesinas, si bien
estas debían responder con su producción a la causa general comunitaria.
La relación entre esta Confederación anarquista y los bolcheviques
estuvo mediada por las coyunturas de la guerra común frente a los
ejércitos burgueses e imperiales centroeuropeos y, sobre todo, por la
admiración pese a las diferencias ideológicas que sentía Néstor Mahkno
hacia Lenin. El campesino ucraniano se tenía por alguien poco instruido,
y por lo tanto idolatraba en exceso al líder bolchevique. Makhno
derrochaba destreza en el campo de batalla, pero no supo analizar
convenientemente la traición que les vendría encima a los anarquistas.
Pese a los acuerdos militares alcanzados entre el Ejército Negro y el
Ejército Rojo a principios de 1919 para defender por las armas los
logros revolucionarios conjuntamente, en la primavera de ese año
comenzaron los primeros conflictos. El Consejo de Insurgentes fue
declarado contrarrevolucionario y fuera de la ley soviética por el
Comandante Pável Dybenko. Y desde ese instante, todas las decisiones
políticas, económicas y militares las tomaría el Soviet Militar
Revolucionario de los Obreros y Campesinos Insurgentes, que respondía a
las ejecutivas enviadas desde Moscú directamente. Y aunque el principal
enemigo de ambos era el Ejército Blanco, hubo numerosas escaramuzas y
conflictos abiertos entre bolcheviques y anarquistas los siguientes
meses del año 1919 hasta la firma de una segunda alianza. Esta se vio
motivada por la pérdida de territorios de ambos ejércitos frente a la
ofensiva del Barón Wrangel del Ejército Blanco. En cuanto se recuperó
gran parte del territorio perdido, y pese a los acuerdos militares y
políticos alcanzados, el Ejército Rojo atacó ferozmente al Ejército
Negro en Guliai-Pole y en la Península de Crimea, siendo detenidos
centenares de anarquistas, incluido Volin que se encontraba en Járkov.
La Confederación del Nabat tuvo una estructura organizativa profunda que
buscaba consolidar las corrientes del pensamiento anarquista. Se
organizó como federación para mantener la libre asociación de sus
componentes regionales que, en el periodo de guerra civil rusa era
bastante cambiante debido a los avances del frente bélico. Contaba con
un Secretariado de carácter ejecutivo, pero también guía ideológica
anarquista de la Confederación que administraba la economía y la
propaganda ideológica, así como la publicación del periódico homónimo.
El Nabat, además, atesoró una experiencia revolucionaria y federalista
de relevancia, alcanzando un programa común a los campesinos y obreros
ucranianos como autodefensa política frente a las pretensiones
burocratizadoras y autoritarias bolcheviques.
Las cuestiones tácticas se debatían ampliamente según las necesidades
coyunturales del momento, sin embargo, la corriente anarcosindicalista
que representaba Volin acabó teniendo reticencias con la fórmula del
«anarquismo único», es decir, un precursor de la necesidad mencionada
posteriormente por Makhno de la unidad estratégica e ideológica. Volin,
como sintetista insistía en que ninguna corriente anarquista destacara
frente a otras, y esto demostró ser una enorme debilidad en el Nabat,
que tenía que desarrollar posturas cohesionadas frente a los múltiples
enemigos que debía confrontar en el campo de batalla bélico y político.
Esto también influyó en que la Confederación del Nabat no supiera
desarrollar un programa económico y político pues faltaba un
planteamiento más profundo de una teoría de la revolución.
Federación Anarquista Ibérica, casi plataforma que se queda en síntesis.
Fundada en València en julio de 1927, tuvo un ámbito de actuación
ibérico, aunque su mayor impacto político fue sobre el territorio
español. Nació de la necesidad de aunar esfuerzos para mantener la
organización política anarquista en el territorio ibérico en un tiempo
en que acontecía la dictadura de Miguel Primo de Rivera en España y la
Dictadura Nacional en Portugal. Sin embargo, su internacionalismo
práctico se venía fraguando por el hecho de que centenares de
anarquistas ibéricos se encontraban en los años veinte en el exilio. En
latitudes de América Latina, del norte de África o en Francia es donde
se refugiaban muchos anarquistas debido a estas dictaduras. Se
conformaron como una Federación específicamente de ideas anarquistas, e
influyeron notablemente en el desarrollo del anarquismo en los años 30
del siglo pasado hasta la consecución de hacer llevar adelante una
revolución social en 1936.
La FAI nacía de la conjunción de tres organizaciones previas; la União
Anarquista Portuguesa, Federación Nacional de Grupos Anarquistas de
España y Federación Nacional de Grupos Anarquistas de Lengua Española en
el Exilio. Establecen una estrategia de relación con el movimiento
obrero y con la CNT orgánicamente, actuando desde un Comité Peninsular a
través de diversos grupos de acción revolucionaria, apoyo a presos,
relaciones internacionales y prensa. Se configura una organización
amplia con horizonte revolucionario que tratará de cohesionar en sus dos
primeros años todos estos acuerdos unitarios, y a partir del año 1930 un
gran crecimiento con la descomposición de la Dictadura en España. No se
proponen el simple derrocamiento de la monarquía, sino un objetivo de
revolución y emancipador para toda la sociedad conjuntamente.
Unos diez mil afiliados llegarían a componer la FAI, toda una base de
cuadros militantes anarquistas en trabazón con el anarcosindicalismo de
masas. Desde el inicio de la Segunda República Española en el seno de la
CNT se vio una doble vía política: la que marcaba la FAI, plenamente
revolucionaria pero con una diversidad amplia de estrategias que la
convirtieron en una federación de síntesis y no en una plataforma. Por
otro lado también estaba la vía del Treintismo, una corriente ideológica
y un movimiento propio en el anarcosindicalismo que derivó en la
conciliación con fuerzas burguesas, la creación del Partido Sindicalista
de Ángel Pestaña, y su vía parlamentaria.
No es cierto que fueran más violentos o radicales, tal y como es la
sombra que siempre se ha querido situar encima de la FAI, y que tiene
que ver mucho con lógicas punitivistas y ataques de la corriente
reformista. La FAI analizaba particularmente una teoría de la
reproducción social, y concluyeron que esos años de muchísima actividad
sindical y política, era un tiempo idóneo para hacer escalar las luchas
con contundencia utilizando la acción directa y la gimnasia
revolucionaria como método. Eran los comités más avanzados de la lucha
revolucionaria anarquista, que equilibraban el manejo de la autodefensa
de las armas, y la autodefensa a través de posicionamientos políticos
avanzados. Sin embargo, el inicio de la Revolución social española de
1936 y la lucha contra el fascismo hicieron que la FAI modificase su
estructura como organización no legal, a registrarse oficialmente en
1937. Ya eran una organización política, pero en el camino perdió, al
igual que la CNT, el potencial revolucionario que habría tenido de
llevar a sus últimas consecuencias un programa plenamente revolucionario
en el campo de la acción política, económica y militar.
La FAI la conformaron grupos de afinidad, pero no hay que confundir esto
con simple insurreccionalismo, pues estos grupos estaban coordinados
territorialmente, desarrollaban una organización estable y compleja, y
se tomaban decisiones sobre cómo actuar en la realidad social y sindical
junto a CNT, dotando de una vía revolucionaria y anarquista al
sindicato. La FAI participó de la insurrección de l'Alt Llobregat en
1932, de la insurrección de Zaragoza en 1933, e incluso de la Revolución
Asturiana de 1934.
Además, miembros de la FAI afiliados a CNT conformarán en la primavera
de 1936 los grupos de autodefensa, milicias armadas que ya preveían un
golpe de estado militar y la necesaria respuesta obrera que habría de
pasar a la ofensiva. Las realidades de cada grupo específicamente y su
composición eran muy variadas, por eso construyeron una organización de
síntesis, y no una federación con una clara estrategia; y probablemente
de haberse realizado, las potencialidades en el 36 para haber llevado a
término aquello que no se atrevió la CNT, hubiesen sido mayores y más
exitosas.
Federación Anarquista Comunista de Bulgaria; organización dual y
levantamiento de las masas.
A veces sorprende cómo procesos de amplio calado social como movimientos
de masas organizados en el pasado en Europa hayan quedado en el
ostracismo de nuestra memoria. Es el caso de la experiencia de la
Federación Anarquista Comunista de Bulgaria entre los años 20 y años 40
del pasado siglo. Una experiencia fundamental de conocer por el legado
que ha otorgado al anarquismo internacionalmente el plataformismo búlgaro.
En 1903 tuvo lugar la Revuelta Macedonia, que en el territorio de
Tracia, al sur de Bulgaria, había proclamado la Comuna de Strandzha
frente al Imperio Otomano. Un proceso de emancipación y autogestión de
un pequeño territorio temporalmente bajo los principios del comunismo
libertario. De aquella derrota surgieron más tarde algunas publicaciones
anarquistas en Bulgaria, sin embargo, la Primera Guerra Mundial llevó a
prisión a muchos anarquistas que se negaron a participar del ejército
nacional. El periodo inmediatamente posterior de Entreguerras supuso un
fortalecimiento de los nacionalismos y la ofensiva reaccionaria
burguesa. Pero en 1919 nace la Federación Anarquista Comunista de
Bulgaria (FACB), que llevó a cabo importantes experimentos que
involucraron sindicalismo urbano y rural, cooperativas, guerrillas y
organizaciones juveniles.
Hasta el golpe de estado de 1923 sus actividades fueron públicas, el
quinto congreso celebrado en Yambol reunió a más de cien delegados, con
casi noventa organizaciones locales y una influencia de unos diez mil
anarquistas en Bulgaria. La Federación tenía cuatro editoriales y
publicaba su propio periódico con miles de ejemplares, «Misal
Rabotniceska» (Pensamiento Obrero). En reacción a ese golpe muchos
anarquistas participaron del levantamiento de septiembre contra el
gobierno de tendencia ultranacionalista de Aleksandar Tsankov.
Nuevamente en las revueltas antigubernamentales que hubo en 1925
numerosos anarquistas serían ejecutados sin juicio. A pesar de este auge
de índole fascista el movimiento anarquista búlgaro continuó su
crecimiento en la posterior década debido a la organización en
clandestinidad del movimiento campesino, si bien los principales
militantes se desplazaron al exilio e incluso lucharon en la Revolución
y Guerra española.
Debido al movimiento obrero búlgaro organizado entorno al comunismo
anarquista con una profunda inserción social en la clase trabajadora,
los anarquistas búlgaros no se sintieron atraídos hacia la idea
bolchevique de la revolución, a diferencia de anarquistas húngaros o
checoslovacos. Los anarquistas búlgaros en el exilio fueron influidos en
Francia sobre el debate de la Plataforma propuesta por Nestor Makhno,
habiendo un delegado de Bulgaria, seguramente Georgi Grigoriev, y en
1927 la FACB adoptó la plataforma como su línea estratégica. Algunos de
estos anarquistas regresarían a Bulgaria y crearían guerrillas que
apoyaron el sindicalismo agrario y cooperativista que se extendió por
todo el territorio con gran influencia del anarquismo comunista. Estas
mismas guerrillas operaron durante la alianza entre el gobierno búlgaro
y los nazis a partir de 1941, siendo muchas de estas organizaciones
clandestinas anarquistas las que salvaron a miles de judíos.
En septiembre de 1944 el régimen fascista búlgaro cayó, estableciéndose
la República Popular de Bulgaria con el apoyo de la Unión Soviética, y
la Federación Anarquista Comunista de Bulgaria (FACB) se restableció e
inició la configuración de numerosos grupos locales. Sin embargo, desde
el inicio el nuevo régimen del Frente de la Patria (de tendencia
marxista) fue implacable en la represión contra el potente movimiento
anarquista. En marzo de 1945 los comunistas anarquistas deciden elaborar
un programa común a partir del dualismo organizativo, una organización
política anarquista propia y un movimiento de masas en las ciudades y en
el campo. Antes de que tuviera lugar este congreso en el distrito de
Knjashvo, en Sofía, los ochenta delegados anarquistas fueron arrestados
por las autoridades y confinados en campos de internamiento.
Finalmente la movilización internacional solidaria forzó la liberación
de algunos miembros de la FACB, y esta continuó sus actividades
políticas aumentando muchísimo su popularidad y también autodefensa
frente a la represión del gobierno búlgaro que prohibió su revista en
1946. Previamente al congreso del Partido Comunista de Bulgaria en 1948,
cerca de seiscientos anarquistas fueron encarcelados para evitar que
hubiera ninguna postura comunista libertaria en dicho encuentro
político. El anarquismo quedó oficialmente ilegalizado, siendo
condenados los anarquistas al exilio o al encarcelamiento en centros de
detención. Manol Vassev había sido uno de sus más destacados militantes
sindicalistas, fue encarcelado varios años y el día antes de su
liberación en 1958 fue envenenado en la prisión.
La represión implacable del régimen prosoviético condujo a la práctica
desaparición del movimiento anarquista organizado en Bulgaria durante
esas décadas, contando con casi tres mil cuadros militantes según la
seguridad estatal búlgara. En 1952 se fundó en París una editorial
llamada «Nuestro camino», que mantuvo una posición clave en el
mantenimiento del anarquismo búlgaro y la conexión a través de la Unión
de Anarquistas Búlgaros en el exilio, pero ya jamás tendría la
implantación social que había tenido años atrás. A partir de 1989 con la
caída del régimen de Todor Zhivkov y el establecimiento de una
democracia burguesa, surgió la Federación de Anarquistas de Bulgaria,
que nace como un simple grupo insurreccionalista por la abolición
estatal y la creación de comunas libres. Sin embargo, el movimiento
anarquista búlgaro durante las dos décadas del siglo XX en que se
convirtió en un movimiento de masas es un suceso digno de estudiarlo con
detenimiento. Llegaron a romper la división urbana-rural, desarrollaron
unas líneas sindicalistas y sociales de lucha, con una gran claridad
ideológica lograron insertarse en amplias capas de la sociedad búlgara
organizándose frente al capital y el fascismo.
Ángel Malatesta, militante de Liza, Plataforma Anarquista de Madrid
https://regeneracionlibertaria.org/2025/08/29/erase-una-vez-el-federalismo-anarquista/
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