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(ca) Mexico, FAM, Regeneracion #19 - Editorial: Pacifistas, no pasivistas (de, en, it, pt, tr)[Traducción automática]

Date Fri, 12 Sep 2025 09:07:45 +0300


Vivimos en los tiempos de guerra, tanto la de "baja intensidad" como la de carnicerías directas. Cuando los esbirros sionistas masacran Gaza, bombardean países vecinos y también a la potencia regional Irán y su dictadura religiosa patriarcal, estando a punto de desatar una guerra mundial nuclear por el involucramiento de los imperios que se repartieron el planeta, sentimos como nunca los ecos del pasado regresar al presente. El podrido aliento del siglo XX: imperialismo, colonialismo, nacionalismo, fascismo, totalitarismo, militarismo, genocidio institucionalizado; regresa con más fuerza, recordándonos que, en realidad, nunca se ha ido, negando el tan anunciado por la academia neoliberal "fin de la historia".
Al mismo tiempo se recrudece la guerra del capital contra la sociedad, precarización de las condiciones laborales, criminalización de las luchas, despojo y depredación de los territorios y bienes comunes, auge de autoritarismos y gobiernos fascistoides cobijados por la democracia liberal, y el control totalitario de la población a través de los sistemas informáticos. Basta mencionar la reciente reforma de la Ley General de Población que desnuda la cara de Gran Hermano de la 4T. Izquierdas y derechas, aunque se llamen nuevas, en realidad desprenden el bien conocido tufo nacional-militarista que paso a paso, igual que hace cien años, se desembaraza de las máscaras "democráticas" y posiciona el terror, la guerra y el shock como herramientas de salvación de un capitalismo mundial en crisis.
Los ejércitos se hacen capitalistas y los capitalistas se hacen de ejércitos. Y los "ciudadanos", víctimas del nacionalismo, a pesar del hambre y el cansancio siguen en el eterno zócalo, cantando el himno, saludando al/la presidente/a, enorgulleciéndose de las Fuerzas Armadas y sus brillantes aviones. El nacionalismo, este gran prestidigitador que entumece las conciencias y nos hace imaginarnos como una comunidad de iguales que nunca hemos sido, nace como una ideología de guerra del Estado moderno. El nacionalismo es el "opio de los pueblos" que nos hace buscar enemigos imaginarios, enfrentarnos a muerte con los otros pueblos en nombre de una patria celosa, mientras nuestros verdaderos adversarios nos saludan tranquilos desde los palcos engalanados de colores patrios. Manteniendo, a la vez, las relaciones con un régimen genocida como el israelí.
Frente a tal realidad el anarquismo ofrece una larga y rica historia de reflexión y acción antimilitarista, antifascista y pacifista que no debería ser olvidada y menos en estos tiempos de reactivaciones cíclicas
de las opresiones. Tanto ayer como hoy, la lucha anarquista contra la guerra y el autoritarismo debe ser intensificada, recordando la frase de Paul Gille: "pacifistas, no pasivistas". ¿Qué significa esto? ¿Qué tipo de pacifismo promueve el anarquismo?
Si vemos las movilizaciones anarquistas en contra de la I Guerra Mundial denunciada como un enfrentamiento entre imperios y sus capitales; igual que en el territorio latinoamericano los llamados anarquistas al boicot y deserción de los trabajadores de ambos países durante la Guerra del Chaco (1932-35) entre Bolivia y Paraguay; la educación antipatriótica y antimilitarista de la Escuela Moderna; la propaganda antifascista de tantos y tantas libertarias como Maria Lacerda da Moura, Luigi y Luce Fabbri, Rudolf Rocker y un largo etcétera; y finalmente el combate directo al fascismo durante la Guerra Civil Española y en los frentes de la II Guerra Mundial, actuando los/las anarquistas en primera fila en el combate a los nazis, podemos identificar algunas claves del pensamiento y acción anarquista frente a la guerra.
Antes que nada, el anarquismo, enemigo del Estado y del Capital y promotor de la fraternidad y solidaridad de los/las oprimidos/as, rechaza al nacionalismo como ideología burguesa y promueve el internacionalismo horizontal entre subalternos: "Nuestra patria es el mundo entero" decía Pietro Gori. Considera que la guerra entre Estados se lleva a costa de las clases trabajadoras lanzadas como carne de cañón a asesinar a sus semejantes en nombre de los intereses imperiales, expansionistas y de despojo capitalista. Rechaza la carrera armamentística, el derecho del más fuerte y el ethos de la bota militar. Frente al odio chovinista que segrega y separa a los seres humanos, propone el amor fraterno, como dijo Luce Fabbri: "amor del que tiró el fusil y fue ejecutado por haber gritado '¡hermano!' al que hablaba otro idioma del otro lado de las trincheras; amor de los desertores que habían luchado contra la guerra y habían ido a la cárcel para que no murieran los demás; amor de los que se indignaban por la injusticia, amor de los trabajadores manuales o intelectuales que organizaban huelgas y preparaban una revolución que no llegó."1
El anarquismo denuncia que el objetivo supremo de cada Estado es imponerse sobre los demás, por lo cual mientras existen los Estados no habrá paz en la Tierra. Así, los pueblos antaño oprimidos, una vez provistos de un Estado con poderosas alianzas y armamento de punta, se convierten en opresores y asesinos de otros. La guerra que masacra a los pueblos ensancha los bolsillos de capitalistas, especuladores, vendedores de armas y mercenarios, abriéndoles "nuevas oportunidades" en territorios despojados: basta ver los planes hoteleros de Trump en Gaza.
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1. Ver Fabbri, Luce, Fascismo: definición e historia, Montevideo, Microutopias, 2019, p. 9.

De ahí la postura pacifista de los y las anarquistas que, sin embargo, no significa un pasivismo, sino que opone a la guerra imperial la revolución social. Tal como lo demostró la Comuna de París, la CNT durante la Guerra Civil en España o el ejército kurdo en Rojava: en el contexto de guerra no se elige uno de los bandos, sino se lucha, además de defenderse, a favor de una sociedad mejor. Y frente a la guerra interna, se actúa en rechazo al autoritarismo, la militarización y la vigilancia totalitaria de nuestras sociedades, promoviendo la cultura de solidaridad y apoyo mutuo entre los/las oprimidos/as y defendiendo la autonomía de nuestros espacios-territorios.

Comisión de Prensa y Propaganda de la FAM
Agosto de 2025.

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