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(ca) Spaine, Regeneracion: La fase de transición en el anarquismo Por Miguel G. (de, en, it, pt, tr)[Traducción automática]
Date
Fri, 12 Sep 2025 09:07:13 +0300
Desde que hay propuestas revolucionarias, de cambio de sistema, a
quienes proponen estos cambios sociales se les pasa por la cabeza
iniciar un período de transición. Esto se produce por la dificultad que
existe para aplicar de inmediato el modelo revolucionario, ya que
lógicamente habría resistencia por parte de la población que no conoce o
no comparte este nuevo modelo social. ---- En el marxismo, la cuestión
queda resuelta con la dictadura del proletariado, que según algunos de
sus defensores, será un período de transición que utilizará las palancas
y resortes del estado burgués para implantar el socialismo
paulatinamente. Para poner en marcha el estado socialista se requiere de
una gran fuerza que organice y dirija este proceso: el Partido
Comunista. Así pues, el Partido se convertirá en Estado en esta fase.
Más adelante, según el marxismo, el estado debería disolverse o
diluirse, según avance el modelo socialista.
Ya conocemos el resultado práctico de esta apuesta política, ya que ha
sido aplicada numerosas veces. El mismo Bakunin, antes de que existieran
países que aplicasen la dictadura del proletariado, ya advertía sobre
sus peligros:
Enemigo convencido del Estado y de todas las instituciones económicas
como políticas, jurídicas y religiosas del Estado; enemigo en general de
todo lo que en el lenguaje de la gente doctrinaria se denomina la tutela
benefactora ejercida bajo cualquier forma, por las minorías
inteligentes, y naturalmente desinteresadas, sobre las masas; convencido
que la emancipación económica del proletariado, la gran libertad, la
libertad real de los individuos y de las masas y la organización
universal de la igualdad y de la justicia humanas, que la humanización
del rebaño humano en una palabra, es incompatible con la existencia del
Estado o cualquier otra forma de organización autoritaria, inicié desde
el año 1868, época de mi ingreso en la Internacional, en Ginebra, una
cruzada contra el mismo principio de autoridad, y empecé a predicar en
público la abolición de los Estados, la abolición de todos los
gobiernos, de cuanto se llama dominación, tutela poder, incluida desde
luego la supuesta revolucionaria y provisional, que los jacobinos de la
Internacional, discípulos o no discípulos de Marx nos recomiendan como
un medio de transición absolutamente necesario, eso pretenden, para
consolidar y organizar la victoria del proletariado. Siempre pensé y
pienso hoy en día más que nunca que esa dictadura, resurrección
encubierta del Estado, nunca podrá producir otro efecto que el paralizar
y matar la vitalidad misma y la potencia de la revolución popular. 1
Por consiguiente, nos podemos hacer la pregunta de qué organismo
sustituye al estado en estos momentos de transición, cuando todavía no
se ha implantado por completo el comunismo libertario. El mismo Bakunin,
en su Catecismo Revolucionario nos da un esbozo de respuesta:
La reorganización interna de cada país sobre la base de la libertad
absoluta de cada individuo, de las asociaciones productivas y de las
comunidades.
La unidad básica de toda organización política en cada país debe ser la
comunidad completamente autónoma, constituida por el voto mayoritario de
todos los adultos de ambos sexos.
La provincia no debe ser otra cosa que una federación libre de
comunidades autónomas.
La nación no debe ser otra cosa que una federación de provincias autónomas.
Es probable, y muy deseable, que, cuando vuelva a sonar la hora de la
Revolución Popular, todas las naciones se unan en fraternal solidaridad
y forjen una alianza inalienable contra la coalición de naciones
reaccionarias. Esta alianza será el germen de la futura Federación
Universal de los Pueblos que, de ser posible, abarcará todo el mundo. La
Federación Internacional de los Pueblos Revolucionarios, con un
Parlamento, un Tribunal y un Comité ejecutivo internacional está
naturalmente basada en los principios de la revolución.
El trabajo inteligente y libre será necesariamente un trabajo colectivo.
Cada persona, por supuesto, será libre de trabajar sola o
colectivamente. Pero no cabe duda de que, aparte el trabajo que sea
mejor realizado por un individuo, todos preferirán el trabajo colectivo
en las empresas industriales o hasta científicas. Porque la asociación
multiplica espléndidamente la capacidad productiva de cada trabajador;
en consecuencia, un miembro que coopere en una asociación productiva
ganará más en menos tiempo. Cuando las asociaciones productivas libres
(que incluirán a los miembros de las cooperativas y las organizaciones
laborales) se organicen voluntariamente según sus necesidades y sus
habilidades específicas, trascenderán todos los límites nacionales y
formarán una inmensa federación económica universal. Esta organización
incluirá un Parlamento industrial al que las asociaciones aportarán
estadísticas precisas, detalladas y a gran escala; al armonizar las
existencias y la demanda, el Parlamento distribuirá y asignará la
producción industrial mundial a las distintas naciones. Las crisis
comerciales e industriales, el estancamiento (desempleo), el desgaste
del capital, etcétera, dejarán de ser una plaga para la humanidad; la
emancipación del trabajo humano regenerará al mundo.2
Con todo esto podemos ver qué sociedad defendía Bakunin. Destacamos los
fragmentos sobre el modelo territorial y el que dedicó a la agrupación
del trabajo, por que son los dos aspectos más relevantes a la hora de
edificar sociedades.
Cuando examinamos la Revolución española con esta mirada, podremos ver
que el período de transición al comunismo libertario fue la
colectivización. La CNT-FAI admitían que no tenían la fuerza en todo el
territorio republicano. Aceptaban que estaban en una guerra donde se
estaban jugando el todo por el todo ante el fascismo. Concluyeron que
había que esperar a implantar el comunismo libertario y que se las
tendrían que entender con sus aliados republicanos, socialistas y
comunistas. La revolución social estalló desde abajo, desbordando la
propia CNT-FAI. Por tanto, ya que tenían un proceso revolucionario entre
manos el movimiento libertario lo trató de proteger con todo lo posible
y hasta extenderlo. Esto lo hicieron participando en las instituciones
estatales republicanas. Por lo tanto, la "sociedad de transición al
socialismo" fueron las colectividades, las medidas socializadoras de la
economía, las cooperativas confederales, los sindicatos, las milicias y
todo el complejo entramado a su alrededor. Esa sociedad de transición se
dio durante una guerra a gran escala.
Sin embargo, este ejemplo todavía queda lejano ante una sociedad actual,
puesto que vivimos con un aparato de estado muy sólido y sin
revoluciones proletarias o populares a la vista. Desde nuestra corriente
solemos decir que el período de transición es ahora. Es el poder
popular. La faceta constructiva del anarquismo revolucionario es
esencial para dar pie a una nueva sociedad socialista.
Así pues, ¿qué podría sustituir al Estado capitalista? Pues una
conjunción de los elementos actuales en los que operamos: sindicatos
laborales, sindicatos de vivienda, cooperativas con vocación social,
iniciativas de recuperación del comunal, asambleas de barrio y muchos
colectivos más. Toda esta amalgama de proyectos ya está funcionando y no
nos tendríamos que inventar nada.
La función del anarquismo revolucionario ante este escenario sería doble:
Primero, inculcar un pensamiento revolucionario y estratégico en este
movimiento social. Es necesario que la gente que participe en estos
proyectos se acabe de creer la importancia de su entidad o colectivo en
la conquista de la nueva sociedad. Sin un tejido social fuerte y con
ambición de crecer para ser hegemónico, difícil será que haya períodos
de transición ni revoluciones.
Segundo, articular los distintos proyectos sociales que van funcionando
cada cual por su cuenta para crear un movimiento lo más homogéneo
posible. En el mismo sentido, su misión también es contrarrestar los
esfuerzos de los sectores reformistas que en todas las luchas tratarán
de integrarlas en el sistema.
Crear un Pueblo Fuerte no quiere decir crear una vanguardia experta en
algaradas callejeras. Implica crear instituciones populares que
funcionen al margen del estado. Un ejemplo de ello fue la Asamblea
Popular de Manizales (Colombia). Fue una institución popular surgida a
raíz de una huelga que ocupó la fábrica textil de la ciudad. Llegó a
emitir decretos llamando al paro cívico y a extender la huelga
autogestionaria.3
Esto no es más que un ejemplo de conflicto social (una huelga) que
escala y aspira al control territorial creando una estructura social
amplia (la asamblea popular). Ejemplos de ello en los tiempos modernos
hay muchos: desde el Cordobazo argentino, los cordones industriales
chilenos y en especial la Asamblea Popular de Concepción4, las Shoras en
la revolución iraní, los municipios autónomos en rebeldía zapatistas (y
de otros lugares también), la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca
o el sistema de cantones de Rojava.
El poder popular, aunque se puede desarrollar en sociedades
capitalistas, tendrá más capacidad de incidencia cuando los estados
están en crisis. Por un lado, estos estados no serán capaces de asegurar
el bienestar material de su población, y, por el otro, el pueblo irá
construyendo por sí mismo sus propios organismos sociales. La
posibilidad de hundimiento del estado comienza a ser realista y por lo
tanto esas estructuras de contrapoder tienen posibilidades de tomar el
control de su territorio.
Evidentemente, esto habrá que hacerlo a gran escala, impidiendo que el
estado se refuerce y se rearme y destruya toda esa nueva sociedad. Por
ello el anarquismo revolucionario debe tener una visión global de la
situación, sin caer en localismos, haciendo que la autodefensa de las
sociedades liberadas sea capaz de derrotar los estados. Ese es el quid
de la cuestión, el muro donde la mayoría de las revoluciones chocaron.
Es decir, que en revoluciones anteriores el movimiento anarquista logró
instaurar su modelo nuevo mediante nuevas estructuras sociopolíticas,
pero no pudo derrotar a los estados por carecer de una fuerza militar
determinante, no porque su modelo social tuviera fallos orgánicos
fundamentales.
En estos momentos se habla de colapso medioambiental. Aunque en
Occidente no nos esperemos ninguna crisis sistémica, no tardaremos mucho
en ver cómo los estados se centran en las guerras abandonando el llamado
«estado del bienestar». Ciertos barrios y poblaciones quedarán
abandonados a su suerte, gobernadas manu militari por las fuerzas
policiales y potencialmente podrían quedar en manos de mafias sin
escrúpulos.
Sin ir más lejos, hemos visto situaciones así en las zonas afectadas por
la DANA valenciana. La ultraderecha se volcó en los dos primeros días
para desgastar el Gobierno de Pedro Sánchez. Aparecieron camiones
cargados de ayuda de la noche a la mañana. Influencers fascistas
recorrían las calles enfangadas y hasta aparecieron esporádicamente los
matones de desokupa. Pero todo fue un farol mediático. El tejido social
reaccionó y no eludió su aporte solidario, revirtiendo una situación
tensa en pocas semanas.
Nuestra labor, en tanto que tendencia revolucionaria del movimiento
popular, es la de implicarnos en este tipo de sucesos, apoyando los
procesos de poder popular que sucedan e iniciando los que sean
necesarios para nuestro objetivo de construir el comunismo libertario.
Entendemos que el poder popular, si se articula correctamente, podrá dar
pie a una sociedad liberada a gran escala.
Por Miguel G. Gómez @blackspartak
1. Bakunin, Carta a Anselmo Lorenzo, 10 de mayo de 1872, p. 7,
(http://www.fondationbesnard.org/IMG/pdf/Carta_de_Miguel...o.pdf).
2. Bakunin, Catecismo Revolucionario, 1866
(https://es.anarchistlibraries.net/library/mijail-bakunin-catecismo-revolucionario)
3. José, Grupo Libertario Vía Libre, Esbozo para una Historia del
Anarquismo en Colombia (1968-1991). Primera parte.
(https://grupovialibre.org/2011/01/17/esbozo-para-una-historia-del-anarquismo-en-colombia-1968-1991-primera-parte-por-jose-grupo-libertario-via-libre/)
4. Danny Monsálvez Araneda. La asamblea del pueblo en Concepción. La
expresión del poder popular
(https://revistas.udec.cl/index.php/historia/article/view/6381)
https://www.regeneracionlibertaria.org/2025/08/12/la-fase-de-transicion-en-el-anarquismo/
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