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(ca) Spaine, Regeneracion: Qué fue Bring the Ruckus? (de, en, it, pt, tr)[Traducción automática]
Date
Wed, 20 Aug 2025 07:48:20 +0300
Bring The Ruckus (BTR) fue una organización anarquista de la primera
década del siglo XXI (2001-2012) situada en Estados Unidos. Se
autodenominaban una organización de cuadros que participaban en luchas
de masas para construir poder dual. Estas son ideas similares a las que
planteamos des de las posiciones plataformistas y especifistas, pero
llegaron a estas de forma independiente, sin situarse dentro de esta
tradición. Convivieron con la Northeastern Federation of
Anarcho-Communists (NEFAC), de corte plataformista y participaron en
debates con esta corriente.
Bring The Ruckus tuvieron un marcado enfoque antirracista, defendiendo
como prioridad organizativa la destrucción de la supremacía blanca en su
nación. Participaron en luchas antirracistas y antifascistas desde lo
que nosotras llamaríamos inserción social, buscando desarrollar
estrategias globales desde la militancia y el contexto de cada "grupo de
cuadros", para generar poder dual. La propuesta de esta práctica
organizativa desde fuera de la tradición plataformista/especifista
señala que este tipo de enfoques prácticos no surgen de interpretaciones
erróneas o el voluntarismo de un puñado de militantes, sino de una
tendencia global del anarquismo organizado a dejar atrás métodos
organizativos informales e ineficaces.
Presentamos la traducción de dos documentos suyos: Bring The Ruckus,
texto de su propuesta organizativa, y ¿Qué es una organización de
cuadros?, documento interno suyo que define, como su nombre indica, el
concepto de organización de cuadros.
Bring the Ruckus
Por el Colectivo Ruckus, Phoenix, 2001
En los últimos años ha ido creciendo el debate entre los revolucionarios
sobre la necesidad de una organización revolucionaria antiautoritaria
nacional o continental. Esta discusión ha surgido en varios contextos,
incluyendo la muerte de la Federación Anarquista Revolucionaria Love and
Rage, las protestas antiglobalización que empezaron en Seattle en 1999,
y por las críticas a la blancura de la izquierda americana hechas
principalmente por revolucionarios de color. Los acontecimientos
mundiales y nacionales también parecen justificar este debate: la
globalización, la persistencia del orden racial estadounidense y la
bancarrota de los movimientos reformistas de izquierda, derecha y
centro. Sin embargo, aunque se habla mucho de la necesidad de una nueva
organización, los pasos para construirla han sido torpes. Gran parte de
las conversaciones se limitan a reciclar el debate sobre la violencia y
la estructura organizativa, mientras que otros debates, como el de la
estrategia, se han pasado por alto en gran medida.
Este documento se ha escrito con la intención de fomentar el debate
sobre una nueva organización revolucionaria. El colectivo Ruckus (sin
relación con la Ruckus Society) se formó en Phoenix, Arizona, en 1997
para debatir la política revolucionaria a nivel local y nacional y
desarrollar una praxis revolucionaria. Nuestra principal contribución a
nivel local ha sido la creación de Phoenix Copwatch1, que patrulla las
calles desde principios de 1999. Hace varios meses empezamos a hablar de
la necesidad de una organización revolucionaria nacional o continental.
Esto nos llevó a embarcarnos en un programa de estudio con el objetivo
de crear una propuesta para una federación revolucionaria nacional o
continental basada en la afiliación. Durante este tiempo hemos estudiado
una serie de grupos revolucionarios del pasado, centrándonos
especialmente en su política, programa, estructura y estrategia.
Los principios esbozados a continuación expresan las conclusiones a las
que hemos llegado hasta ahora en nuestro estudio. No se trata en
absoluto de un manifiesto completo ni de una declaración política. Es
simplemente un esbozo de los principios que creemos que debe adoptar una
nueva organización revolucionaria. Esperamos que este documento no sólo
contribuya al debate sobre la estructura y la política de una nueva
organización, sino que ayude a impulsar el desarrollo de un grupo de
este tipo.
Ni la vanguardia ni la red
Una organización revolucionaria para el siglo XXI necesita forjar un
camino entre el partido de vanguardia leninista propuesto por los
partidos marxistas tradicionales y el modelo fluido de "red" de
organización favorecido por muchos anarquistas y activistas de hoy. El
propósito de una organización revolucionaria es actuar como un grupo de
cuadros que desarrolle políticas y estrategias que contribuyan a los
movimientos de masas hacia una sociedad libre.
No es un grupo de vanguardia. No trata de controlar ninguna organización
o movimiento, ni pretende ser el sector más avanzado de una lucha y, por
tanto, tener derecho a actuar en interés de las masas. Por el contrario,
asume que las masas son típicamente la sección más avanzada de una lucha
y que el cuadro se esfuerza permanentemente por aprender de las masas e
identificarse con ellas. Simultáneamente, una organización de cuadros no
niega su rol de liderazgo en movimientos más amplios, ni asume que ese
liderazgo sea intrínsecamente autoritario. Una organización de cuadros
no pretende controlar ninguna organización o movimiento, sino ayudar a
dirigirlo proporcionándole una perspectiva radical y miembros
comprometidos dedicados a desarrollar su potencial revolucionario
autónomo. Un grupo de cuadros debe debatir aquellas políticas y
estrategias que mejor imaginen y conduzcan a una sociedad libre y, a
continuación, luchar por promulgarlas en organizaciones y movimientos
orientados a las masas.
Un grupo de cuadros no es una organización paraguas. No participa en
todo tipo de activismo social progresista. En su lugar, un grupo de
cuadros busca, ayuda, a desarrollar y apoya aquellas formas de agitación
que socavan el dominio de la sociedad establecida, y de alguna manera
prefiguran la nueva sociedad. En otras palabras, la organización no
apoyaría activamente cualquier tipo de activismo, sino sólo aquellas
luchas que encierran el potencial de construir un poder dual. Imaginamos
que una organización revolucionaria de este tipo sería para los
movimientos contemporáneos lo que la FAI fue para la CNT en España o la
Primera Internacional fue para los movimientos obreros europeos: una
organización de afiliados de personas con ideas afines comprometidas con
el desarrollo y el fomento de las tendencias revolucionarias autónomas
de nuestra sociedad actual.
Una estructura democrática
En la organización propuesta, todo el poder y la autoridad deben ser
transparentes, responsables, distribuidos democráticamente y eficaces.
Creemos que la estructura de la nueva organización debe basarse en los
siguientes principios:
1. Democracia directa. Todos los miembros deben tener la misma voz en
los asuntos que afectan a la organización. A diferencia del centralismo
democrático, esto incluiría el derecho a expresar libremente desacuerdos
con las decisiones tomadas por la mayoría. Este tipo de democracia no
significa que una facción minoritaria pueda desbaratar las decisiones de
la mayoría, lo que suele ocurrir en estructuras de red poco rígidas (es
decir, procesos de consenso).
2. Afiliación. La organización debe ser una organización de miembros.
Sólo los miembros deben tomar decisiones y actuar en nombre de la
organización. La organización debe estar controlada únicamente por
aquellos que se comprometan con ella. Deben establecerse claramente los
criterios de afiliación, junto con los criterios para suspender o
expulsar a los miembros que violen los principios de la organización.
Los criterios de afiliación deben incluir compromisos políticos y
financieros con la organización.
3. Núcleos locales. El grupo debe organizarse en núcleos locales. Un
criterio de afiliación sería unirse a un núcleo local o formar uno si no
existe.
4. Eficacia y responsabilidad. Debe establecerse un medio democrático
para tomar decisiones y llevarlas a cabo. Los miembros que no cumplan
con sus responsabilidades deberán rendir cuentas por no haberlo hecho.
Contra la raza blanca
La prioridad de la organización propuesta debe ser destruir la
supremacía blanca. La supremacía blanca es un sistema que concede a
quienes se definen como «blancos» privilegios especiales en la sociedad
estadounidense, como el acceso preferente a las mejores escuelas,
barrios, empleos y atención sanitaria; mayores ventajas a la hora de
acumular riqueza; una menor probabilidad de ser encarcelados; y un mejor
trato por parte de la policía y el sistema judicial. A cambio de estos
privilegios, los blancos aceptan vigilar al resto de la población por
medios como la esclavitud y la segregación en el pasado, y mediante
políticas y prácticas formalmente «daltónicas» en la actualidad, que
siguen sirviendo para mantener la ventaja blanca. Así, la supremacía
blanca une a un sector de la clase obrera con la clase dominante contra
el resto de la clase obrera. Esta alianza entre clases es el principal
obstáculo para una revolución en Estados Unidos, estratégicamente
hablando. Y, dado el poderío imperial estadounidense, sus consecuencias
son globales.
La tarea central de una nueva organización debería ser romper esta
alianza antinatural entre la clase dominante y la clase trabajadora
blanca atacando el sistema de privilegio blanco y la subordinación de la
gente de color. Esto no quiere decir que la supremacía blanca sea la
«peor» forma de opresión en este país, ni que si la supremacía blanca
desaparece, todas las demás formas de opresión desaparecerán por arte de
magia. Se trata más bien de un argumento estratégico, basado en un
análisis de la historia de Estados Unidos, diseñado para atacar la
estrella de la muerte estadounidense en su punto más débil. La
supremacía blanca ha sido el cemento que ha unido al estado
estadounidense; disolver ese cemento abre posibilidades revolucionarias.
Contra el estado
La organización propuesta debe ser antiestatista. La función del estado
es 1) perpetuar el dominio de la clase opresora y 2) mantener su propio
poder. Por lo tanto, no tiene nada que ver con una sociedad libre y debe
ser abolido. Una estrategia revolucionaria pretende socavar el Estado
desarrollando una estrategia de doble poder. Una estrategia de poder
dual es aquella que desafía directamente a las instituciones de poder y
al mismo tiempo, de alguna manera, prefigura las nuevas instituciones
que imaginamos. Una estrategia de doble poder no sólo se opone al
Estado, sino que también nos prepara para las difíciles cuestiones que
surgirán en una situación revolucionaria.
La organización también debe apoyar el principio de autodeterminación, o
el derecho de las personas a controlar su propia vida y destino. Los
movimientos por la autodeterminación han asumido a menudo la política
del nacionalismo. Los anarquistas han rechazado tradicionalmente el
nacionalismo como herramienta de opresión. Reconocemos que el
antiestatismo y el nacionalismo son a menudo tendencias contradictorias,
ya que el nacionalismo suele apoyar la creación de Estados-nación. Sin
embargo, el nacionalismo también ha sido una fuerza liberadora en la
historia mundial, especialmente en la lucha contra el colonialismo. Así
pues, a pesar de sus contradicciones, los revolucionarios
antiautoritarios no pueden rechazar de primeras las luchas
nacionalistas. La tarea consiste en desarrollar tendencias
antiestatistas dentro de los movimientos nacionalistas, no en denunciar
las luchas de los pueblos oprimidos porque asuman una forma nacionalista.
Una organización feminista
Toda nueva organización debe ser explícitamente feminista, en varios
sentidos. En primer lugar, una organización revolucionaria debe tener un
análisis feminista radical de nuestra sociedad que cuestione la
dominación masculina, la heterosexualidad obligatoria y el sistema de
género bipolar que fuerza a los seres humanos a entrar en las categorías
de «hombre» y «mujer» y "masculino" y «femenino». En segundo lugar, su
funcionamiento interno (estructura organizativa, asignación de puestos
de liderazgo, procedimientos de reunión, hábitos de debate, etc.) debe
garantizar la participación de las mujeres y ser muy consciente de las
prácticas que tienden a favorecer las voces de los hombres en detrimento
de las de las mujeres. En tercer lugar, debe estar comprometida con el
trabajo político feminista, en particular con aquellos tipos de
agitación que conectan las luchas contra el sexismo con las luchas
contra la supremacía blanca. Por último, una organización revolucionaria
necesita una visión feminista. Debe imaginar un mundo no sólo sin
sexismo ni homofobia, sino en el que las relaciones de género se
transformen por completo. Para ello, debe fomentar la resistencia a las
fronteras de género masculino/femenino y animar a la gente a criticar y
explorar sus deseos en lugar de reprimirlos.
Estrategia
La federación propuesta debe reconocer que la teoría política, por
fuerte que sea, puede lograr poco si no se combina con una estrategia
eficaz. Las acciones emprendidas por la organización, su participación
en movimientos de masas y sus declaraciones públicas deben determinarse
sobre una base estratégica. Nuestro trabajo debe centrarse en
implicarnos en movimientos y activismos en los que exista la posibilidad
de trabajar por la construcción de un poder dual. Las reformas sociales
conseguidas por los movimientos progresistas pueden ser importantes,
pero si no contribuyen a la construcción de un poder dual no son de la
incumbencia de una organización revolucionaria. Por ejemplo, la
liberación animal es una causa digna. Sin embargo, es difícil imaginar
cómo una campaña por la liberación animal podría amenazar al poder
estatal y prefigurar una nueva sociedad. Por lo tanto, aunque una
organización revolucionaria pueda aplaudir las actividades de liberación
animal, no dedicaría energía a los derechos de los animales. Por otro
lado, un programa para crear grupos locales de Copwatch podría ser una
estrategia de doble filo: controlar a la policía debilita el poder del
Estado al dificultar que impongan sus criterios de clase y raza, y al
mismo tiempo anticipa una sociedad donde la gente común se encarga de la
seguridad de sus comunidades.
Por lo tanto, las campañas desarrolladas por la organización que no
contribuyan a la construcción de un poder dual deben abandonarse. Si un
movimiento de protesta popular tiene pocas posibilidades de construir un
poder dual, no es uno en el que debamos implicarnos colectivamente.
Podemos aprobar moral y políticamente tales movimientos, pero como grupo
pequeño con recursos limitados, debemos rechazar el liberalismo del
activismo reformista y preocuparnos por la estrategia revolucionaria.
Visión
Uno de los grandes fallos de las organizaciones radicales modernas ha
sido la incapacidad de ofrecer una visión sólida de una nueva sociedad.
Somos capaces de decir contra qué estamos, pero rara vez a favor de qué
estamos. Uno de los objetivos de una organización revolucionaria es
ofrecer a la gente una visión de un mundo por el que merezca la pena
luchar. La falta de visión es una de las razones por las que los
radicales han fracasado históricamente a la hora de ganar a la clase
obrera para su política. Por desgracia, la derecha fascista no ha
fracasado en esta tarea; ofrecen una visión clara del mundo que quieren
crear. Si seguimos sin ofrecer una visión propia, no podemos esperar
ganar a la gente para la política revolucionaria.
Bring the Ruckus
Esta propuesta es el producto de nuestras lecturas y discusiones sobre
diversas organizaciones y movimientos radicales durante el año pasado,
que van desde obras producidas por la lucha de liberación de los negros,
la liberación de la mujer, los abolicionistas, y el anarquismo
revolucionario clásico y contemporáneo. La praxis abordada también se
basa en nuestra experiencia con el trabajo político de base, en
particular en Phoenix Copwatch.
¿Qué es una organización de cuadros?
Por Joel Olson
El propósito de una organización como Bring the Ruckus puede no estar
claro para algunos observadores o lectores de nuestro sitio web. Este
artículo pretende explicar cuál es el propósito y la función de Ruckus
en la lucha por construir una sociedad libre. Lo escribí originalmente
para la conferencia nacional de Ruckus de 2005.
¿Qué es un grupo de cuadros?
Una organización de cuadros es un grupo de intelectuales revolucionarios
comprometidos y activos que comparten una política común y que se reúnen
para desarrollar el pensamiento y la práctica revolucionarios y ponerlos
a prueba en la lucha. Por «activo» entiendo alguien que participa en la
lucha política, no un mero lector de libros. Por «intelectual» no me
refiero a alguien con un título universitario, sino a alguien que se
compromete seriamente y de forma continuada a comprender el mundo para
actuar en él con mayor eficacia.
Un grupo de cuadros no es un grupo de masas como Janitors for Justice,
Critical Resistance, Copwatch o Communities United, aunque sus miembros
deben participar activamente en tales grupos. Tampoco pretende liderar
estos grupos, aunque sus miembros pueden asumir funciones de liderazgo
si hace falta. No pretende cooptar o utilizar a estos grupos para sus
propios fines (eso sería un grupo pantalla), aunque sin duda participa
democráticamente en las luchas para definir su objetivo y rumbo. Más
bien, un grupo de cuadros busca participar en las luchas de masas que
tienen más posibilidades de hacer estallar esta sociedad, y busca que
esas luchas sean lo más radicales y democráticas posible.
¿Para qué sirve un grupo de cuadros?
El objetivo de un grupo de cuadros es fomentar el desarrollo de una
clase obrera revolucionaria en Estados Unidos. Un grupo de cuadros trata
de entender el mundo en el que vive, identificar las fuerzas en él que
luchan de forma radical y desarrollar esas fuerzas de forma coherente
con la política del grupo de cuadros.
Marx argumenta en el Manifiesto Comunista que el propósito de un grupo
de cuadros es radicalizar e internacionalizar las luchas de la clase
obrera. Es decir, un grupo de cuadros debe ayudar a la clase obrera de
una región a conectar su lucha con las luchas de otras regiones, así
como a superar las distinciones religiosas, étnicas y de otro tipo que
impiden la unidad de la clase obrera. Un grupo de cuadros también debe
ayudar a mostrar a la clase obrera la naturaleza intrínsecamente radical
de sus acciones, que de otro modo podrían parecer reformistas (como la
lucha por reducir la duración de la jornada laboral a diez horas).
Para C.L.R. James, el propósito de una organización de cuadros es
«observar y registrar». Es decir, debe observar las luchas de la clase
obrera y registrarlas (a través de un periódico) para que la clase
obrera pueda ver por sí misma lo que está haciendo y la naturaleza
radical de su lucha.
Creo que Marx y James están esencialmente en lo cierto, excepto que yo
añadiría que un grupo de cuadros también debería participar en aquellas
luchas que pensamos que tienen el mayor potencial revolucionario. Así,
la función de un grupo de cuadros como el BTR es observar, registrar y
participar en las luchas de la clase obrera que tienen el potencial de
lograr un mundo libre.
¿Cuál es el papel del análisis político en un grupo de cuadros?
Un grupo de cuadros existe ante todo en beneficio de los
revolucionarios. Su objetivo es organizar a los revolucionarios, no a
las masas. (Organizar movimientos de masas es tarea de organizaciones de
base más grandes, en las que deben participar los miembros de la
organización de cuadros). Su beneficio para la gente corriente y los
activistas no revolucionarios es, en el mejor de los casos, indirecto,
al menos hasta que se levanten las barricadas y la gente busque
activamente nuevas ideas y formas de organizar el mundo. Así pues, un
grupo de cuadros trata de desarrollar una línea política y la política
de sus miembros al servicio de la lucha revolucionaria. La política de
un grupo de cuadros hoy debe implicar la expansión de la democracia a
todos los aspectos de la vida de una persona y un rechazo radical del
capitalismo y del Estado. El Estado no es un camino hacia una sociedad
sin clases, sino un obstáculo que hay que aplastar. Esta política está
explicada, más o menos, en nuestra declaración «Bring the Ruckus».
¿Qué estrategias desarrolla un grupo de cuadros?
Un amigo mío, cuando da charlas, le dice a la gente que imagine que el
capitalismo es la estrella de la muerte y nosotros somos los rebeldes.
Estamos en inferioridad numérica y de armas, así que no podemos
enfrentarnos directamente a la estrella de la muerte. Ante esta
situación, ¿qué hacemos? Tenemos que encontrar el punto más débil del
sistema y concentrar nuestro ataque allí, argumenta. Esto es exactamente
lo que un grupo de cuadros debe hacer. Un grupo de cuadros, entonces,
busca desarrollar una estrategia que pueda sacar el mejor provecho de
una crisis en el capitalismo.
El grupo de cuadros intenta encontrar y explotar grietas en el sistema,
y rellenarlas con las semillas de una nueva sociedad. En otras palabras,
un grupo de cuadros debe tratar de idear y aplicar estrategias que
puedan construir un poder dual.
Como dice la declaración «Bring the Ruckus», las estrategias de poder
dual son «aquellas formas de agitación que socavan el dominio de la
sociedad oficial y que de alguna manera prefiguran la nueva sociedad».
Dicho de forma más sencilla, el poder dual es una situación en la que
dos (o más) fuerzas sociales afirman el poder sobre el mismo territorio
y son capaces de luchar por él. Tal situación es obviamente inestable y
conduce rápidamente al conflicto. Cuando este conflicto se prolonga,
desemboca en una guerra civil-revolución.
Los Seis Criterios de Ruckus guían nuestras estrategias de poder dual.
Trabajamos para construir un poder dual atacando la supremacía blanca y
rompiendo así la alianza interclasista y sus «salarios de blancura» que
presentan el obstáculo central para la unidad de la clase trabajadora en
Estados Unidos.
¿Cómo se relaciona un cuadro con los movimientos de base?
Una organización de cuadros trata de participar en aquellas luchas de
base (o «de masas») que considera que tienen el mayor potencial
revolucionario, basándose en el análisis político de los cuadros. A
nivel nacional, una organización de cuadros desarrolla y aplica
estrategias de doble poder en las que participan sus miembros de todo el
país. A nivel local, los cuadros locales participan en las luchas de
base que encajan en la estrategia nacional, debaten su eficacia en las
reuniones locales, informan a la organización nacional e intentan llevar
la lucha de base en una dirección radical de acuerdo con estos debates.
Permitidme dar dos ejemplos, uno a nivel nacional y otro a nivel local.
La Federación Anarquista Revolucionaria Love & Rage, que existió de 1992
a 1998, definió tres áreas de trabajo con potencial revolucionario. Una
de ellas era el trabajo político antifascista. L&R creó un Grupo de
Trabajo Antifascista a nivel nacional para participar en esta lucha.
Este GT determinó que el mejor lugar para hacer trabajo antifascista era
dentro de una organización de base llamada Acción Antirracista. Así, el
GT pidió a los miembros de Love and Rage que se unieran a ARA y
realizaran trabajo antifascista en su seno. El papel de L&R era
participar en este trabajo e intentar dirigirlo en direcciones
radicales. Los miembros de L&R no asumían el liderazgo de ARA a menos
que se lo hubieran ganado, y no pretendían «controlar» ARA. El
compromiso de realizar el trabajo de la organización de base y de
participar de forma democrática distingue a un cuadro de un grupo pantalla.
Un ejemplo de cómo funciona un cuadro local puede encontrarse en la
relación entre Phoenix Ruckus y Phoenix Copwatch. Phoenix BTR puso en
marcha Copwatch en 1998, pero una vez que Copwatch estuvo en
funcionamiento, BTR cedió el control y Copwatch se convirtió en una
organización independiente. Los miembros de BTR ahora participan en
Copwatch como miembros de Copwatch, y cualquier puesto de liderazgo
proviene de esa participación, no de estar en Ruckus. Phoenix Ruckus
debate con frecuencia sobre Copwatch en sus reuniones, tratando de idear
formas de mejorar el trabajo de Copwatch y su potencial revolucionario.
Phoenix Ruckus también informa a la organización nacional. Phoenix
Ruckus también debería comunicarse regularmente con otros agitadores
anti-policía de Bring the Ruckus a nivel nacional, intercambiando ideas
sobre tácticas y estrategias. Basándose en estas discusiones, si Phoenix
BTR tiene una idea sobre cómo llevar a Copwatch en una dirección más
eficaz y radical, la llevan a una reunión de Copwatch y la someten a
debate y votación.
Phoenix BTR participa en Copwatch en lugar de, por ejemplo, Food Not
Bombs, porque piensa que Copwatch tiene más potencial para conducir a
una situación de doble poder que cualquier otra forma de trabajo
político en Phoenix. Copwatch desafía la autoridad del Estado, obstruye
la función de la policía (preservar el dominio de color y clase) y
prefigura una sociedad en la que la gente corriente asume la
responsabilidad de garantizar la seguridad de sus comunidades. Phoenix
BTR (al menos en sus momentos más esperanzadores) cree que, dada la
confluencia adecuada de fuerzas sociales (y una buena pizca de suerte),
Copwatch tiene el potencial de convertirse en el tipo de cuña que podría
crear y generalizar rebeliones antipoliciales como la de Los Ángeles '92.
Muchos miembros de Love and Rage no tenían una idea clara de la
finalidad de una organización de cuadros y, por tanto, de la finalidad
de L&R. Esto contribuyó al colapso de L&R, sobre todo en Minneapolis.
Por ello, es esencial que los miembros de Ruckus tengan una idea sólida
de la finalidad de nuestra organización.
Los cuadros y la revolución
Un grupo de cuadros no debe intentar «dirigir la revolución». Su tarea
es sacar a la luz las tendencias revolucionarias que ya existen en la
sociedad. Un grupo de cuadros no iniciará una revolución. Rara vez la
dirigirá. Pero incluso si sus miembros nunca viven para ver tiempos
revolucionarios (por ejemplo, Love and Rage) e incluso si sus miembros
trabajan en una relativa oscuridad (por ejemplo, Sojourner Truth
Organization), puede desempeñar un papel indispensable en la preparación
de la gente para una lucha prolongada contra el Estado.
Por decirlo de alguna manera, el papel de un grupo como Ruckus en
tiempos no revolucionarios (en los que creo que vivimos hoy) es ser un
tigre agazapado, a la espera de que estalle una crisis social (como una
depresión o un nuevo movimiento por los derechos civiles) que desafíe la
legitimidad y la estabilidad del Estado. Cuando esto ocurre, el grupo
aprovechará la inestabilidad para unos fines revolucionarios.
Como dice la declaración «Bring the Ruckus», una organización
revolucionaria «no intenta controlar organización ni movimiento alguno,
ni se considera la vanguardia de ninguna lucha con derecho a actuar en
nombre de las masas. Al contrario, parte de la base de que las masas
suelen ser la vanguardia y que los cuadros deben aprender de ellas y
solidarizarse con ellas.. Al mismo tiempo, una organización de cuadros
no niega su rol de liderazgo en movimientos más grandes, ni asume que
ese liderazgo sea intrínsecamente autoritario. Su objetivo no es
controlar, sino guiar aportando una visión radical y miembros
comprometidos con el desarrollo de su potencial revolucionario autónomo».
1. Copwatch es una red de organizaciones locales estadounidenses. Su
acción consiste en patrullar las comunidades locales para vigilar y
grabar las interacciones de la policía con la población con la intención
de prevenir abusos policiales. En Phoenix se forman des de una
perspectiva antirracista, para controlar las identificaciones policiales
por perfil racial después de la aprobación de la Arizona Senate Bill
1070, que permite a la policía cuestionar a cualquiera que quieran
identificar como sospechoso de ser inmigrante ilegal.
https://www.regeneracionlibertaria.org/2025/07/14/que-fue-bring-the-ruckus/
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