|
A - I n f o s
|
|
a multi-lingual news service by, for, and about anarchists
**
News in all languages
Last 30 posts (Homepage)
Last two
weeks' posts
Our
archives of old posts
The last 100 posts, according
to language
Greek_
中文 Chinese_
Castellano_
Catalan_
Deutsch_
Nederlands_
English_
Francais_
Italiano_
Polski_
Português_
Russkyi_
Suomi_
Svenska_
Türkurkish_
The.Supplement
The First Few Lines of The Last 10 posts in:
Castellano_
Deutsch_
Nederlands_
English_
Français_
Italiano_
Polski_
Português_
Russkyi_
Suomi_
Svenska_
Türkçe_
First few lines of all posts of last 24 hours
Links to indexes of first few lines of all posts
of past 30 days |
of 2002 |
of 2003 |
of 2004 |
of 2005 |
of 2006 |
of 2007 |
of 2008 |
of 2009 |
of 2010 |
of 2011 |
of 2012 |
of 2013 |
of 2014 |
of 2015 |
of 2016 |
of 2017 |
of 2018 |
of 2019 |
of 2020 |
of 2021 |
of 2022 |
of 2023 |
of 2024 |
of 2025
Syndication Of A-Infos - including
RDF - How to Syndicate A-Infos
Subscribe to the a-infos newsgroups
(ca) Italy, FDCA, Cantiere #36 - Aprendiendo de las derrotas (de, en, it, pt, tr)[Traducción automática]
Date
Mon, 11 Aug 2025 08:35:46 +0300
La derrota que surgió con el referéndum del 8/9 de junio no solo es
evidente, sino también total. De hecho, trasciende el ámbito puramente
sindical para adquirir una significación claramente política,
precisamente porque se configura como una victoria del enemigo de clase
en sus múltiples configuraciones económicas, sociales, políticas e
institucionales. Es una derrota destinada a tener graves consecuencias
tanto en términos de un recrudecimiento de la ofensiva patronal y
gubernamental contra las condiciones de vida de las clases subalternas y
contra los derechos y libertades civiles, como en términos de la
organización sindical y su papel estratégico, en una de las fases más
complejas y dramáticas vividas desde la Segunda Guerra Mundial.
Ha quedado claro que si la acción sindical se desplaza al terreno
político, partidista e institucional, dejando de lado la defensa
inflexible de las condiciones de vida de las clases subalternas, si la
acción sindical se sustituye por la imbricación con el parlamentarismo,
como ocurrió durante la campaña del referéndum, la derrota es segura. Al
elegir el instrumento del referéndum, Landini y la dirección de la CGIL
asumieron, en primer lugar, la grave responsabilidad de haber dejado el
destino de millones de trabajadores en manos del enemigo de clase y de
haber dejado que el éxito de la huelga general de noviembre se
desinflara en los últimos meses sin construir vías de lucha que
movilizaran a los trabajadores al menos hasta el referéndum.
La CGIL, que había promovido cuatro de los cinco referéndums, sale así
debilitada de todo el asunto del referéndum, entrelazado con las
maniobras del "campo amplio", es decir, con aquellos partidos que en
anteriores gobiernos de centroizquierda se distinguieron por adoptar
políticas que han descargado los costes de la crisis íntegramente sobre
nuestra clase. Esta alianza ha influido evidentemente en la voluntad y
la capacidad de la CGIL para hacer frente al ataque sin precedentes de
la burguesía contra los mínimos vitales de los trabajadores, por lo que
articular una oposición significativa al gobierno y a la patronal será
aún más difícil a partir de ahora.
Parece que la derrota del referéndum de 1984 sobre la escala móvil,
promovida por el PCI tras la desastrosa conclusión del conflicto de la
FIAT en 1980, no generó ninguna reflexión seria. La patronal y su
gobierno, el del socialista Craxi, salieron victoriosos, marcando un
punto de no retorno en la afirmación de las políticas neoliberales y
antiobreras.
Una confirmación adicional de la vacuidad de la estrategia del
referéndum fue el referéndum de 2003 sobre la prórroga del Artículo 18
del Estatuto de los Trabajadores, propuesto por Rifondazione Comunista
con el entonces secretario Fausto Bertinotti, que también sufrió una
desastrosa derrota, alcanzando solo el 25% de los votos. En aquella
ocasión, el gobierno de centroderecha, liderado por Silvio Berlusconi en
representación de Confindustria, tras una postura inicial contraria,
apoyó las razones de la abstención. Esta abstención también fue apoyada
por los moderados de centroizquierda (Margherita, de Francesco Rutelli,
con un papel similar al de Renzi y Calenda en la actualidad) y, mucho
más grave, con solo algunas deserciones internas, por los Demócratas de
Izquierda, entonces liderados por Piero Fassino, con la ayuda del propio
Sergio Cofferati, quien recientemente había dejado la dirección de la CGIL.
Ante tales precedentes, las críticas dirigidas a estigmatizar la
indicación de abstención por parte de las fuerzas gubernamentales como
una "traición a los principios constitucionales que establecen el voto
como un deber cívico", promovidas tanto por la dirección de la CGIL como
por el Partido Demócrata, resultan vacías y completamente inadecuadas.
Esta nueva derrota sin duda favorecerá a los sectores más concertistas
que, aún bien presentes en la CGIL, observan con gran interés el giro
neocorporativista de la CISL y a los componentes más moderados del
Partido Demócrata, que objetivamente salen fortalecidos del caso del
referéndum.
No nos interesa detenernos en los análisis de los diversos boicots
orquestados por el poder económico, gubernamental y político, ni en las
divagaciones de esa parte de la centroizquierda que ahora reclama el 30%
de los votos para minimizar la derrota. Creemos que esto es consecuencia
de una verdadera deriva institucional del sindicato, que se ha
posicionado conscientemente como alternativa al conflicto social y de
clase mediante el atajo del referéndum.
Después de todo, una vez más, la historia expresa a quienes la
interpretan. Así, la dirección neocorporativista de la CISL también ha
trasladado su acción al ámbito institucional, promoviendo una recogida
de firmas para un proyecto de ley popular de "participación en el
trabajo", del cual, el 14 de mayo, con el pleno apoyo de la mayoría
gubernamental, surgió la nueva ley "Disposiciones para la participación
de los trabajadores en la gestión, el capital y los beneficios de las
empresas". Ante esto, la dirección de la CGIL, haciendo gala de un
activismo algo improvisado (en aparente contraste solo con su histórica
actitud concertadora y su subordinación al marco capitalista), se ha
comprometido con la decisión del referéndum, debilitando el conflicto
social y, por lo tanto, madurando una derrota aplastante. A pesar de
que, incluso dentro de la CGIL, la decisión del referéndum ha sido
considerada por muchos como inadecuada, improbable y, en cualquier caso,
un sustituto del conflicto social, y a pesar de que estas evaluaciones
críticas también han sido confirmadas por numerosas otras organizaciones
políticas y sindicalistas de base, la oposición a la deriva
institucional no ha despegado, se ha mantenido mayoritariamente
minoritaria y el conflicto social no se ha generalizado a contextos más
amplios. Y ahora, tras la derrota, será mucho más difícil proponerla de
nuevo y llevarla adelante en un contexto unitario. Además, la derrota no
afecta solo a la dirección de la CGIL, sino también, y sobre todo, a
todo su tejido militante, que se entregó generosamente a la decisión del
referéndum. Estas consideraciones apuntan no tanto a la búsqueda de
responsabilidades, que sin duda recaen en la dirección del sindicalismo
confederal -responsabilidades que deben identificarse objetiva e
históricamente-, sino sobre todo a la capacidad real de incidencia de
toda la oposición de clase, que no ha sido ni es capaz de generalizar el
conflicto social, superando las lógicas autorreferenciales para
contrarrestar eficazmente las tendencias concertativas, institucionales,
burocráticas y neocorporativistas del sindicalismo confederal.
Como trabajadores y vanguardias, más allá de cualquier enfoque
paternalista, tenemos el deber de cuestionarnos ante todo sobre la
condición subjetiva de las masas y la realidad, confirmada por las
urnas, de una clase trabajadora dispersa, desilusionada, atrapada en los
modelos burgueses, en gran medida indiferente y apenas consciente de su
propia situación de explotación, reacia a entrar en conflicto incluso
ante una ofensiva burguesa virulenta y generalizada que está lanzando un
ataque exhaustivo contra sus condiciones de vida. Lo que ha faltado y
aún falta es una red militante arraigada en las realidades productivas y
los movimientos de masas, capaz de expresar y construir demandas
unificadas en defensa de los intereses de las clases subalternas y los
sectores sociales más débiles y desprotegidos. Esta construcción debe
llevarse a cabo no de forma aleatoria, sino con una auténtica conciencia
estratégica capaz de salvaguardar la unidad y la autonomía de todo el
movimiento de clases, incluso y especialmente en los momentos más
difíciles, cuando la derrota se impone, como está sucediendo en esta
fase específica. Esta es una tarea cada vez más necesaria, partiendo de
la conciencia derivada de las derrotas sufridas por nuestra clase, que
ahora han eclipsado sus importantes victorias, sentando así las bases de
la actual crisis de conflictividad social, que se inclina cada vez más a
favor del capital. Esto es necesario, urgente e impostergable.
Alternativa Libertaria/FdCA
http://alternativalibertaria.fdca.it/
_______________________________________
AGENCIA DE NOTICIAS A-INFOS
De, Por y Para Anarquistas
Para enviar art�culos en castellano escribir a: A-infos-ca@ainfos.ca
Para suscribirse/desuscribirse: http://ainfos.ca/mailman/listinfo/a-infos-ca
Archivo: http://www.ainfos.ca/ca
- Prev by Date:
(ca) Italy, FAI, Umanita Nova #20-25 - Agripunk: una isla por salvar (de, en, it, pt, tr)[Traducción automática]
- Next by Date:
(ca) France, UCL AL #362 - Cultura - Leer: ¡Colectivo, Borrokan! Cómo ganar una huelga feminista (en, fr, it, pt, tr)[Traducción automática]
A-Infos Information Center