|
A - I n f o s
|
|
a multi-lingual news service by, for, and about anarchists
**
News in all languages
Last 40 posts (Homepage)
Last two
weeks' posts
Our
archives of old posts
The last 100 posts, according
to language
Greek_
中文 Chinese_
Castellano_
Catalan_
Deutsch_
Nederlands_
English_
Français_
Italiano_
Polski_
Português_
Russkyi_
Suomi_
Svenska_
Türkçe_
_The.Supplement
The First Few Lines of The Last 10 posts in:
Castellano_
Deutsch_
Nederlands_
English_
Français_
Italiano_
Polski_
Português_
Russkyi_
Suomi_
Svenska_
Türkçe_
First few lines of all posts of last 24 hours |
of past 30 days |
of 2002 |
of 2003 |
of 2004 |
of 2005 |
of 2006 |
of 2007 |
of 2008 |
of 2009 |
of 2010 |
of 2011 |
of 2012 |
of 2013 |
of 2014 |
of 2015 |
of 2016 |
of 2017 |
of 2018 |
of 2019 |
of 2020 |
of 2021 |
of 2022 |
of 2023 |
of 2024 |
of 2025 |
of 2026
Syndication Of A-Infos - including
RDF - How to Syndicate A-Infos
Subscribe to the a-infos newsgroups
(ca) Spaine, Regeneracion: Estrategia y organización en la historia del anarquismo gallego (1975-2025) (de, en, fr, it, pt, tr)[Traducción automática]
Date
Tue, 19 May 2026 07:21:06 +0300
Continuación del artículo sobre la estrategia y organización del
anarquismo gallego entre 1871 y 1936, también publicado en este portal.
Por XESTA ORGANIZACIÓN ANARQUISTA GALEGA ---- La enorme represión
ejercida sobre las organizaciones y militantes anarquistas durante la
dictadura franquista, junto con la descomposición orgánica que sufrió la
CNT durante este periodo de clandestinidad, facilitó la hegemonización
de la clase obrera por parte de los partidos marxistas. Los
anarcosindicalistas se mantuvieron fieles a sus principios, rechazando
estrategias posibilistas, como la del Partido Comunista de España (PCE)
de participar en las estructuras sindicalistas del Régimen, con la
intención de erosionarlo desde dentro. Además, las disputas internas
entre las distintas corrientes impidieron que las filas anarquistas
organizaran una acción unitaria para luchar contra el Régimen. Cuatro
décadas de represión y resistencia, sumadas a la falta de un plan
estratégico unificado, llevaron a la CNT a un progresivo distanciamiento
de las masas trabajadoras.
La desintegración del régimen franquista tras la muerte del dictador, y
la legalización de los sindicatos y los partidos políticos, propiciaron
el resurgimiento del movimiento libertario a finales de la década de
1970. Este resurgimiento se gestó en el contexto de la lucha
antifranquista, en la que surgieron grupos como Vangardas Ácratas
Galegas o el Colectivo Denuncia. Junto con la refundación de la CNT
gallega en marzo de 1977, surgieron numerosos grupos anarquistas en todo
el país. Sin embargo, esto se produjo en un contexto muy distinto al de
antes de la guerra, en el que el sistema capitalista había complejizado
su modelo de explotación, generando nuevas relaciones de producción,
nuevos empleos y también nuevas subjetividades. Subjetividades que
permitieron al ciudadano y al consumidor ocupar espacios simbólicos
previamente reservados a la clase trabajadora. Una reconversión
sistémica provocó que las luchas obreras, y con ellas el sindicalismo,
perdieran peso en el movimiento revolucionario, reduciendo drásticamente
las bases sociales de los sindicatos, mientras que muchos de sus
potenciales militantes se unían a organizaciones vecinales, ecologistas
o culturales, entre otras.
En este nuevo contexto, surgieron nuevos colectivos libertarios en toda
la Península Ibérica que aportaban nuevas visiones estratégicas al
anarquismo ibérico. En palabras de Mikel "Tar" Orrantía, uno de los
fundadores del colectivo libertario vasco Askatasuna, lo que estaba en
juego entonces era lograr "superar las limitaciones de la organización
en un solo ámbito, ya sea laboral, ciudadano o cualquier otro, que no
aborde de frente todos los aspectos de la lucha revolucionaria
alternativa desde una única organización anticapitalista"¹. Askatasuna
puso en primer plano del debate libertario la necesidad de emprender una
lucha «global» contra todas las dinámicas de explotación del capital, y
no solo contra las que se dan en el ámbito laboral, además de la
necesidad de la unidad de las diversas corrientes revolucionarias en
esta lucha, siguiendo el espíritu de la Primera Internacional. Pero,
además, Askatasuna reabrió dos antiguos debates del anarquismo ibérico.
Por un lado, lo relativo a la cuestión organizativa, abogando por un
esquema dual, en el que, por un lado, existirían organizaciones de
clase, integradas por todos los trabajadores y ciudadanos de una zona
específica, y por otro, el movimiento de asambleas autónomas, conformado
por grupos, organizaciones y militantes revolucionarios comprometidos
con modelos de organización horizontales. Este compromiso con el
dualismo no era una concepción ex novo, sino un modelo organizativo
clásico del anarquismo, ya formulado por Bakunin en 1868 para su
Alianza, y que había tenido diversas líneas de continuidad en Europa y
América. Por otro lado, Askatasuna reabrió el debate sobre la cuestión
nacional dentro del movimiento libertario, abogando por la independencia
del País Vasco y convirtiéndose en uno de los primeros grupos
anarcoindependentistas de la Península Ibérica.
Entre los grupos fundados en Galicia que se autodenominaban parte del
entorno anarquista durante las décadas de 1960, 1970 y 1980, varios,
siguiendo la línea de Askatasuna, asumieron la centralidad de la
cuestión nacional a través de su previa militancia marxista. Este fue el
caso de las Vangardas Ácratas Galegas (1967/68), el Grupo Anarquista
Campesino (1976/77) y los grupos libertarios Arco da Vella (1980/82) y
Zona Aberta (1981/82), que fueron pilares de la Federación
Anarcocomunista Gallega ya a principios de la década de 1980. Sin
embargo, ninguno de estos grupos parece haber desarrollado una línea
teórico-estratégica o un programa de intervención en la sociedad
gallega, como sí lo habían hecho los anarquistas vascos. Por un lado,
Arco da Vella, tras su fundación en 1979 como organización
anarcocomunista, parece haber agotado todos sus esfuerzos en los años
siguientes con la publicación de una revista homónima que, al carecer de
una línea política específica, funcionó más como un continente de
cultura libertaria gallega que como una organización política. Sin
embargo, el colectivo libertario Zona Aberta, fundado en 1981, sí
desarrolló su propio discurso político, centrado en la necesidad de una
"práctica social" para superar la división entre marxistas y
anarquistas. Quizás el más similar a un posicionamiento estratégico por
parte de estos grupos fue el manifiesto publicado en 1976, en el que el
Grupo Anarquista Campesino abogaba por la participación de sus
militantes en dos niveles de lucha en el país: uno económico, uniendo
los restos del sindicalismo campesino vertical, para fundar un sindicato
campesino gallego de orientación anarcosindicalista, y otro cultural,
con la formación de clubes y sociedades que defendieran la lengua y la
cultura gallegas. Sin embargo, se desconoce si estas propuestas,
desarrolladas en la prensa nacionalista de la época, trascendieron el
ámbito del discurso y se transformaron en una estrategia, y mucho menos
en un programa de intervención en la realidad social gallega.
Foto de Anna Turbau. Ortigueira, 1978 (Puede verse en el Museo Reina
Sofía de Madrid).
Esto ocurría en un contexto de consolidación de la transición política
al Régimen de 1978, en el que los Pactos de Moncloa y el Caso Scala
frenaron el auge de un movimiento libertario. En Galicia, el ciclo de
luchas sociales y por la defensa de la tierra que había alcanzado su
punto álgido en 1977 —con conflictos como el AP-9, As Encrobas, la
central nuclear de Xove o el banco de arena de Baldaio— llegaba a su
fin. Los partidos marxistas (en concreto, la Unión do Povo Galego y el
Partido Socialista Galego), que habían actuado de forma organizada en
estos frentes de lucha, aprovecharon estos conflictos para ampliar su
base social y estructurar sus organizaciones en el territorio. Una
intervención que, lamentablemente, llevaría al movimiento
nacional-popular gallego a fracasar en el ámbito electoral e institucional.
Una estrategia de las organizaciones anarquistas de participar en estos
frentes de lucha de forma organizada, y no a título individual, podría
haber impedido que toda esa fuerza social fuera canalizada por los
partidos marxistas hacia objetivos reformistas. Pero también es cierto
que esta falta de estrategia habría dejado a las jóvenes organizaciones
anarquistas gallegas de la época a merced de la iniciativa de los
partidos, que incluso acabarían imponiéndoles su agenda política. Así,
tanto Arco da Vella como Zona Aberta participarían en 1982 en el proceso
de creación de una organización unitaria del nacionalismo gallego que,
si bien inicialmente fue formulada por algunos de sus grupos promotores
como «una amplia plataforma antiautoritaria en la que la soberanía debía
residir en los colectivos», acabó fundarse como un «frente patriótico
unitario», aunque sin la participación de los dos colectivos
anarquistas. Un frente interclasista que anteponía la cuestión nacional
a la lucha de clases y que pronto se integraría en el sistema de
partidos gallegos bajo el nombre de Bloque Nacionalista Gallego (BNG).
Pero si bien en la década de 1980 los colectivos anarquistas gallegos no
prestaron atención a las propuestas teóricas y estratégicas que emanaban
de organizaciones anarquistas de otras naciones del territorio ibérico,
su enfoque en la cuestión nacional sí produjo un efecto y un cambio de
perspectiva en el anarquismo gallego respecto a la ortodoxia
internacionalista que había predominado hasta entonces. Para esta nueva
generación de militantes, Galicia, y ya no el territorio del Estado
español, era el marco político de referencia. Esto tendría repercusiones
en todo el anarquismo posterior, hasta nuestros días. Desde entonces, se
han producido varios intentos de articular un movimiento anarquista
gallego, como la Federación Irmandinha a mediados de los 90, Xuntanza
Libertaria en el año 2000 o la Federación Anarquista Galega, activa
entre 2004 y 2006. Incluso hubo espacio para una experiencia novedosa,
en la medida en que respondía al surgimiento de un nuevo sentimiento en
los movimientos sociales de Galicia, también marcado por la cuestión
nacional, como la Loita Autônoma coordinadora, mediada en los 90,
representada por grupos de A Guarda, Vigo, Compostela, A Coruña y
Ourense. Sin embargo, en Galicia nunca se volvió a conformar un
movimiento libertario de masas con capacidad para tener un impacto real
en la sociedad. Una vez completada la transición, el anarquismo se
limitó al ámbito sindical, cultural o a luchas parciales como la lucha
contra las prisiones, la insubordinación o la ocupación ilegal de
viviendas, y su única ambición consistió en federar o coordinar a los
grupos libertarios que actuaban en estos ámbitos o a grupos específicos
que se organizaban de forma autónoma.
Hoy en día, muchas personas en el país se identifican con la tradición y
los principios del anarquismo. Sin embargo, los anarquistas permanecemos
fragmentados, participando en movimientos de defensa de la tierra,
asociaciones vecinales, centros sociales, sindicatos y asociaciones
culturales, sin una organización ni una estrategia que vincule nuestras
acciones y les dé una orientación global. No obstante, si en las últimas
décadas y años hemos podido extraer alguna conclusión de las luchas
sociales que se han desarrollado en el país, es que, sin cohesión
estratégica y un horizonte revolucionario, los movimientos sociales
terminan agotándose en la impotencia del mero bienestarismo, o
recurriendo a vías reformistas, cuando no a desviaciones autoritarias.
En un contexto como el actual, en el que la izquierda institucional se
encuentra derrotada y sometida al proyecto capitalista, en el que la
devastación de la naturaleza y el territorio empuja a los ciudadanos de
todo el país a autoorganizarse en plataformas de lucha en defensa de sus
pueblos y regiones, en el que las dinámicas especulativas expulsan a los
residentes de sus hogares y barrios, y en el que la ultraderecha gana
terreno en las instituciones, en los medios de comunicación y en las
calles, ¿qué podemos hacer como anarquistas?
Para intentar dar una respuesta colectiva a esta pregunta surgida
durante la primera edición del Seminario Gallego de Estudios Libertarios
(2024), algunos militantes anarquistas acaban de fundar Xesta,
Organización Anarquista Gallega, que celebró su primer congreso este mes
de marzo. Una herramienta para superar el actual aislamiento de los
anarquistas en los diferentes frentes de lucha del país, y con la que
equiparnos con una teoría y una práctica revolucionarias. Se trata de
mantener la presencia en organizaciones vecinales, centros de trabajo,
grupos de defensa de la tierra, asociaciones de vecinos y otras
instituciones populares, pero contando dentro de la organización
anarquista específica con un espacio de coordinación para alimentar
estas luchas, ayudar a conectarlas entre sí e impulsarlas hacia la
superación del sistema capitalista en un sentido socialista libertario.
Si en los años 80 el movimiento libertario gallego no pudo proteger la
independencia política de la clase trabajadora frente al liderazgo de
algunos partidos marxistas que anteponían la alianza con la burguesía
nacional a la cuestión proletaria, quizás se debió a que las
organizaciones anarquistas específicas estaban más centradas en la
contracultura que en generar un proyecto revolucionario en el país. Si
en aquel entonces los partidos marxistas lograron desviar el ciclo de
movilizaciones sociales de las calles a las instituciones burguesas,
sustituyendo la acción directa por la delegación, quizás se debió a una
falta de coordinación entre los anarquistas que participaron en esos
movimientos de masas a título individual y no de forma organizada ni con
una visión estratégica.
Quizás los anarquistas gallegos hemos participado individualmente, y no
como colectivo, en las luchas del pueblo gallego durante demasiado
tiempo. Quizás las organizaciones gallegas específicas se han alejado
demasiado de los intereses del pueblo gallego. Quizás sea hora de crear
un movimiento similar al que llevaron a cabo los anarquistas gallegos a
finales de los años treinta, que les dio tan buenos resultados, y de
volver a involucrarnos en las luchas populares de forma organizada.
Xesta nació con la intención de servir como herramienta para este propósito.
Dani Palleiro, militante de Xesta Organización Anarquista Galega.
1Orrantia, Mikel (1978). Por una alternativa libertaria y global.
Madrid: Zero Zyx.
2Cebrián Gorozarri, Brais (2024). Una mirada al pasado reciente de la
coordinación libertaria en Galicia. En Anarquismo y organización: Notas
para el territorio gallego. Seminario de Estudios Libertarios Gallegos.
3
https://regeneracionlibertaria.org/2025/11/21/estratexia-e-organizacion-na-historia-do-anarquismo-galego-1871-1936/
https://regeneracionlibertaria.org/2026/04/13/estratexia-e-organizacion-na-historia-do-anarquismo-galego-1975-2025/
_______________________________________
AGENCIA DE NOTICIAS A-INFOS
De, Por y Para Anarquistas
Para enviar art�culos en castellano escribir a: A-infos-ca@ainfos.ca
Para suscribirse/desuscribirse: http://ainfos.ca/mailman/listinfo/a-infos-ca
Archivo: http://www.ainfos.ca/ca
- Prev by Date:
(ca) France, OCL: Ha fallecido Ariane Gransac: Una vida intensa, rebelde y anarquista (de, en, fr, it, pt, tr)[Traducción automática]
- Next by Date:
(de) Germany, AGDO: Der Apfel & der Baumstamm: Anonym - Mein Haus der Sonderlinge ---- CN => Ausgrenzung (ca, en, it, pt, tr)[maschinelle Übersetzung]
A-Infos Information Center