|
A - I n f o s
|
|
a multi-lingual news service by, for, and about anarchists
**
News in all languages
Last 40 posts (Homepage)
Last two
weeks' posts
Our
archives of old posts
The last 100 posts, according
to language
Greek_
中文 Chinese_
Castellano_
Catalan_
Deutsch_
Nederlands_
English_
Français_
Italiano_
Polski_
Português_
Russkyi_
Suomi_
Svenska_
Türkçe_
_The.Supplement
The First Few Lines of The Last 10 posts in:
Castellano_
Deutsch_
Nederlands_
English_
Français_
Italiano_
Polski_
Português_
Russkyi_
Suomi_
Svenska_
Türkçe_
First few lines of all posts of last 24 hours |
of past 30 days |
of 2002 |
of 2003 |
of 2004 |
of 2005 |
of 2006 |
of 2007 |
of 2008 |
of 2009 |
of 2010 |
of 2011 |
of 2012 |
of 2013 |
of 2014 |
of 2015 |
of 2016 |
of 2017 |
of 2018 |
of 2019 |
of 2020 |
of 2021 |
of 2022 |
of 2023 |
of 2024 |
of 2025 |
of 2026
Syndication Of A-Infos - including
RDF - How to Syndicate A-Infos
Subscribe to the a-infos newsgroups
(ca) Spaine, Regeneracion: Deconstruyendo la frustración - La militancia requiere una construcción personal y colectiva. Esta construcción es un proceso, siempre inconcluso. Por EMBAT (de, en, fr, it, pt, tr)[Traducción automática]
Date
Tue, 28 Apr 2026 08:11:00 +0300
Índice | Derrotar al derrotismo | La calma | Recuperar la ilusión | Los
límites | Los cuidados | Conclusión ---- No solo debemos adquirir nuevas
habilidades, tanto técnicas como relacionales, también tenemos que saber
gestionar las emociones que implican el desarrollo de la militancia. Una
de esas emociones es la frustración. ---- Cuando la frustración aparece,
puede hacerlo de forma silenciosa, tímida, o abrupta, pero en todas sus
acepciones deberíamos saber comprenderla, acogerla y, al final, entender
sus límites y razones. Tener la claridad para discernir si esta viene
reforzada por la militancia o parte desde nuestras situaciones/momentos
personales. Diseccionar qué parte es colectiva y, por tanto,
socializable para ser superada y qué parte tenemos que gestionar de
forma personal no es asunto sencillo. Claro, no existe el yo aislado,
pero todo tiene sus limites. Todo esto, esta tarea llevada a cabo sin
proyectar esa frustración, escupiéndola hacia las demás compañeras con
las cuales compartimos espacios.
Sin duda, juntas somos más fuertes, resistimos y crecemos. Pero también
podemos estar lanzando una losa de responsabilidad sobre el espacio
colectivo que nos pertenece, ante la incapacidad personal, de falta de
madurez o incluso como mecanismo de control inconsciente. Arrastrando a
las demás hacia un ambiente de negatividad, de «cuidar» en el mejor de
los casos y un bloqueo colectivo en el peor de los casos.
Cuando llenamos las reuniones de palabras de agobio, frustración, etc.
podemos conseguir varios resultados: que el resto entre en dudas de si
no están haciendo suficiente porque no están así, no lo perciben así y
temen cuestionar a quien así lo siente. O tal vez, se activa de forma
directa la culpa (muy en boga en sociedades con cultura judeocristiana).
¿Debería agobiarme/frustrarme igual? Si no lo estoy, y voy haciendo con
paciencia ¿será que no estoy haciendo lo suficiente? Se ve claramente lo
peligroso de seguir esa ruta de pensamientos, ¿verdad?.
Confundir el espacio colectivo como una suerte de espacio
seudoterapéutico puede conducir a muchos malos entendidos. Haciendo que
el espacio en el que estamos prime lo relacional y, por tanto, unas
jerarquías invisibles de quien puede acumular «capital social», quien
sabe cuidar esas relaciones y fomentar su estatus en el grupo, etc. Que
sin duda tiene su peso y su valor intrínseco, pero no debería ser el
foco principal del grupo si los objetivos marcados son otros, pudiendo
quedar en un segundo plano la organización y consecución de los
objetivos marcados de forma colectiva. Quizás no de forma explicita,
pero la realidad si que se percibe así.
Claro, no se trata de vivir como si no hubiese problemas, ni cuestiones
a mejorar. El caso es que, colectivizando el agobio y la frustración
podemos conseguir llevar al resto de personas hacia allí. Pero también
podemos superarla de forma colectiva. Es importante la forma de
comunicarlo, de gestionarlo, tanto desde el punto de vista individual
como colectivo, tiene un peso que no podemos despreciar ni obviar.
Aprender a gestionar ciertas situaciones es aprender a aceptar su tamaño
y sus límites. Aceptar, también, las equivocaciones, los errores y medir
bien los límites de estos. Hacer apuestas por algo que al final no sale
como esperabas y aceptarlo para aprender y saber «dejarlo ir». Si no se
aprueba lo que habías propuesto, relativizar la importancia y no
quedarnos encalladas en cada detalle, cada coma, cada paso. Empezar por
negar que, tal vez, aquello no tenga tanto peso a medio y largo plazo;
que no sera lo que marque la diferencia, confiando en que quizás las
demás tengan razón y nosotras no. Y avanzar.
Derrotar al derrotismo
La cultura de la derrota, no solo del «no future», nos ha arrastrado y
ha sido bien recuperado por el sistema cultural y económico dominante.
Hasta qué punto nos puede atravesar, que incluso se puede confundir con
una falsa ilusión «de hacer algo», a pesar de carecer de toda
estrategia, con algo opuesto al derrotismo. Pero es que se puede
convertir en una quimera que acabe explotando en mil tipos de
derrotismos que en algún punto nos va hacer llegar a la parada de la
frustración. Y de ahí cuesta salir.
La calma
En una dictadura de la inmediatez debemos, tal vez, reivindicar la calma
y el sosiego. Forma parte de la resistencia a la cultura dominante; a la
hora de tomar decisiones, de interpelar y responder. Y esto no se debe
confundir con paralizarlo todo o matar la eficiencia que se espera de
una respuesta colectiva y revolucionaria. La vida no se para. Nunca
dejamos de ser algo así como: «multitarea» (queramos, o no). Aunque sea
un término tan de moda en algunos ambientes productivistas, nunca
dejamos de ser hermana, amiga, madre, hija, trabajamos/estudiamos o
somos parte de varios espacios colectivos. Nos asignamos y nos asignan
tareas en esas multifacetas.
La rapidez y la urgencia pueden ser impuestas por las circunstancias,
las compañeras o autoimpuestas. Pero trasladar lo que pensamos
urgentísimo sin pararse a ver si estamos pasando la pelota de nuestro
estrés (que no hemos sabido gestionar, no puede ser más que un ataque a
la línea de flotación de la serenidad colectiva.
Estos ritmos de «productividad» insana no pueden ser trasladados a los
espacios de militancia.
Por supuesto, a veces hay temas urgentes, pero cuando «todo» es urgente,
carece de sentido y es ineficiente y diría más: acaba siendo insano y
desembocando, de nuevo, en frustración. Es señal de que algo no anda
bien. Y tenemos que tener claro que la responsabilidad y el compromiso
con la revolución es para siempre. Y correr nos puede hacer tropezar en
cada piedra.
Recuperar la ilusión
Debemos recuperar la ilusión sin caer en el «todo irá bien». Podemos
aceptar la frustración y modular la autoexigencia. Saber reconocer
nuestros límites, tanto personales como colectivos, así como de las
circunstancias; sin que eso se vuelva una excusa fácil, una cuartada
para no asumir las responsabilidades, un parapeto para justificar
nuestra falta de palabra y afecto por lo colectivo.
Pero sobre todas las cosas tenemos que sentir cierta ilusión,
reconociendo y valorando el camino andado.
¿Es complicado tener ilusión en un camino lleno de reuniones, en una
formación densa, aprender o tener un debate/encuentro? Sí, tal vez. O
podemos plantearnos cómo lo vivimos, o cómo nos lo construimos.
Haciéndonos más agradable y amable ese camino, sin volcar todas esas
frustraciones. Sin vivir en el conflicto de grupo permanente. Pero es
que, en el fondo, también es extraño estar siempre estresadas,
preocupadas, con el ceño fruncido. Construir todos esos momentos, esos
pasos, y que estén cargados de cierta ilusión (una vez aceptamos que no
saldrá como pensábamos, asumiendo que puede haber algunas
microfrustraciones por el camino) tiene cierto punto liberador.
Los límites
Es necesario tener clara la profundidad de este juego de luces y
sombras. La aceptación de las sombras, de la frustración, la negación,
etc. tiene que servir para que resalten la luz, la ilusión y la energía
para avanzar. De no ser así, tenemos que replantearnos el camino con
urgencia.
Los espacios en los que militamos deberían de tener unos límites claros.
Para hacerlo sencillo, aunque sea simplificar, ahí van unos ejemplos:
¿Es un espacio creado al rededor de una campaña? Tiene sus limites y
objetivos concretos, no tiene sentido alargarlos más allá. Puede tener
un principio y un final, un cierre (otra cosa es que luego se
reconfiguren en otros espacios).
¿Se trata de una organización política/sindical? Tenemos que saber
asumir que es un camino largo y que va a fluctuar los niveles de
implicación, preparación, etc. (fluctuará y saber adaptarse a cada
momento es una tarea primordial).
Y al igual que en lo colectivo, en lo individual, los ritmos son
diferentes. Nuestras vidas son diferentes. Con 20 que con 60 años,
reconocernos esas necesidades y tempos diversos (en las otras y en
nosotras) es una mirada imprescindible. No como un deseo que queramos
alcanzar, sino como una realidad material que hay que incorporar en
nuestros análisis para afilar más nuestra intervención, cuidarnos y ser
eficientes.
Al igual que las campañas, las organizaciones y las relaciones, la
ilusión también se debe construir y apuntalar. Como revolucionarias
tenemos que tener la ilusión y la certeza de que, lo que hacemos, tiene
una gran potencialidad. Que podemos reconocer los avances, igual que los
retrocesos, sabiendo medir la dimensión en la totalidad, de unos y otros.
Los cuidados
Cuando hablamos de los limites también toca hablar de los cuidados
entendidos con un enfoque perverso de «¿que hay de lo mio?» (nunca
expresado de esa manera, por supuesto). Los cuidados o son con
perspectiva colectiva, es decir, pensando en el bien del conjunto, o se
convierten en una salida más para las bajas pasiones individuales a las
que nos lleva siempre el neoliberalismo. Y esto se ha visto utilizado,
tanto para ese objetivo, como para victimizarse y manipular al conjunto
a través del chantaje y el uso del «dolor» como factor incapacitante
para el debate político maduro y honesto. Secuestrando todo el proceso
de disputa sano, encerrándolo en los vericuetos de las «formas», que
muchas veces se jerarquizan, habiendo quien puede perderlas y quien no,
escudándose en ese «dolor». Como aviso, tal vez, cuando se escuchan
demasiados «es que yo...», deberían de saltarnos las alarmas. Los
cuidados, sí, pero con el espacio colectivo al centro, la supervivencia
y siempre primero el «nosotras», frente al «yo».
Conclusión
Ser capaces de imaginar otro mundo en un mañana cercano, sin dejarse
avasallar por la complejidad de todo lo que nos rodea. Porque la
historia así lo demuestra. Hay cambios, ha habido cambios, y los habrá.
Ser protagonistas, como sociedad revolucionaria en construcción, depende
del apuntalar y construir esa ilusión, y derrotar la derrota, la
frustración. En definitiva, avanzar y construir desde donde estamos pisando.
A pesar que la frustración, que siempre va a estar ahí, es necesario
plantearse la deconstrucción de la misma en nuestro camino. Porque nos
va la vida y la lucha en ello. Y la una sin la otra, carecen de sentido.
Obviar estos temas, al igual que la formación y los debates mas
teóricos, nos aboca, creemos, a repetir costumbres sin ser críticas con
estas. Y al mismo tiempo demostrar que tenemos un privilegio de
enrocarnos en ciertos temas, sin casi construir, porque primero hay que
tener «x» elemento perfecto. Y con lo que tenemos en frente no nos
podemos permitir esto. Demasiadas vidas, presentes y futuras, en juego.
O. Neto
https://regeneracionlibertaria.org/2026/03/24/deconstruyendo-la-frustracion/
_______________________________________
AGENCIA DE NOTICIAS A-INFOS
De, Por y Para Anarquistas
Para enviar art�culos en castellano escribir a: A-infos-ca@ainfos.ca
Para suscribirse/desuscribirse: http://ainfos.ca/mailman/listinfo/a-infos-ca
Archivo: http://www.ainfos.ca/ca
- Prev by Date:
(ca) UK, AFed, Organaise - El futuro de la libertad política en Estados Unidos está en juego en el norte de Texas. (de, en, it, pt, tr)[Traducción automática]
- Next by Date:
(ca) Argentina, Rosario, FAR: EL PROYECTO DE PAÍS DE LA DICTADURA SE CONCRETA EN EL GOBIERNO DE MILEI (de, en, it, pt, tr)[Traducción automática]
A-Infos Information Center