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(ca) Brazil, CAB: MASACRE EN RÍO DE JANEIRO: ¡EL ESTADO ES EL VERDADERO TERRORISTA! (en, fr, it, pt, tr)[Traducción automática]

Date Thu, 4 Dec 2025 07:54:45 +0200


El martes 28 de octubre de 2025, fuimos testigos de una masacre perpetrada por el gobierno del Estado de Río de Janeiro mediante una megaoperación policial en los complejos Alemão y Penha, en la Zona Norte de la ciudad. La masacre, que ya ha cobrado al menos 130 vidas y dejado decenas de desaparecidos, fue la acción policial más sangrienta jamás registrada en la historia de Río de Janeiro. ¡Este es otro sangriento episodio de terrorismo de Estado y su política genocida sistemática contra la población pobre, negra y marginada!

Esta megaoperación no es la primera que promete "recuperar el control estatal" en las favelas de Río; es una continuación de la nefasta política de seguridad pública implementada en el Estado de Río de Janeiro en las últimas décadas. En 2010, la fallida política de las Unidades Policiales Pacificadoras (UPP), impulsada por los gobiernos de Dilma, Lula y Cabral, prometía "acabar con el narcotráfico", pero en la práctica reforzó el control de las milicias sobre los territorios. En 2018, la Intervención Federal de Michel Temer decretó que la seguridad pública en el estado de Río de Janeiro estaría bajo el mando del ejército brasileño, específicamente del general Walter Braga Neto, prometiendo resolver la "crisis" de seguridad pública. Lo que siguió fueron asesinatos de residentes a manos de las fuerzas militares y la violación de derechos humanos fundamentales, bajo el pretexto de una "guerra contra las drogas".

El gobernador Cláudio Castro, por su parte, es responsable de cuatro de las cinco operaciones más mortíferas en la historia de Río de Janeiro: Jacarezinho (2021, 28 muertos), Complexo da Penha (2022, 23 muertos), Complexo do Alemão (2022, 16 muertos) y Complexos da Penha y Alemão (2025, 120 muertos). La política de seguridad del gobernador Cláudio Castro (PL) es la misma que la de su predecesor en el gobierno de Río de Janeiro, Wilson Witzel (PSC), quien, además de ser conocido por haber sido destituido por corrupción, acuñó la frase: «La policía apuntará a la cabeza y... disparará». Por lo tanto, la cifra que supera los 120 muertos no es «daño colateral», sino la materialización de la doctrina que considera a la población pobre como un enemigo a eliminar.

DE LA FRANJA DE GAZA A RÍO DE JANEIRO: LA MÁQUINA DE GUERRA COLONIAL

El presupuesto de seguridad pública del estado de Río de Janeiro asciende a 19 mil millones de reales anuales (el segundo mayor rubro de gasto), y el 61% de este presupuesto se destina exclusivamente a la vigilancia policial visible. Esta financiación sostiene la maquinaria de guerra que tiene como principal proveedor al estado genocida de "Israel", responsable del 17% del armamento estatal. El mismo arsenal y las mismas tecnologías de guerra colonial probadas en Gaza se importan y se aplican en las favelas de Río de Janeiro: presenciamos la llegada de drones y ahora helicópteros de guerra como el "Black Hawk", una aeronave armada con misiles y ametralladoras capaz de disparar mil balas por minuto. En la "Gaza brasileña", el Estado replica la lógica de la guerra colonial y el exterminio masivo practicados por "Israel" contra el pueblo palestino.

Para justificar la masacre, la extrema derecha destaca el número de armas incautadas en la operación, que hasta el momento asciende a 93 fusiles. Cabe recordar que no hace mucho, en 2019, se incautaron 117 fusiles NUEVOS en Barra da Tijuca, en el apartamento de Alexandre de Souza, amigo de la infancia del miliciano Ronnie Lessa, asesino de Marielle Franco y vecino del expresidente Jair Bolsonaro. El mismo aparato que asesina a decenas de personas para incautar 93 fusiles en la favela actúa con aparente discreción para incautar 117 fusiles nuevos en un barrio de clase alta.

Entre las justificaciones que respaldan esta operación, se cita que el Comando Vermelho estaba promoviendo una "expansión violenta en zonas controladas por milicias". Esta preocupación demuestra que el Estado adopta diferentes enfoques para las distintas facciones criminales, alterando el equilibrio de sus disputas por puntos de venta y beneficiando a sectores más afines a las fuerzas policiales paramilitares.

"NARCOTERRORISMO" COMO PLATAFORMA DE CAMPAÑA: ¿DE QUIÉNES SUEÑOS SE RIGEN PARA QUE SE CELEBRE LA DEMOCRACIA?

En sintonía con la corriente reaccionaria de la política internacional, Cláudio Castro se hace eco de la retórica imperialista de Donald Trump, quien autorizó el bombardeo de barcos en Latinoamérica bajo la acusación de "narcoterrorismo", buscando legitimar la ejecución sumaria de civiles sin juicio alguno. El objetivo de Castro con esta acción es, sin duda, promover el populismo penal para crear una plataforma electoral de cara a 2026, utilizando las vidas perdidas como combustible electoral y demostrando, una vez más, que el genocidio es, en este caso, un proyecto de poder. ¡Quienes están en el poder llaman democracia al asesinato de quienes no se pliegan a su juego!

La retórica del "narcoterrorismo", que pinta la imagen de un enemigo interno -negro, pobre y de las favelas-, forma parte del teatro electoral. Pero es importante señalar que la incautación de unos pocos kilos de droga y la masacre contra presuntos miembros de una facción apenas representan una pequeña muestra de la verdadera estructura del crimen organizado, que en realidad es gestionado por grandes capitales financieros desde lujosos áticos. Las investigaciones indican que el crimen organizado ha generado 350 mil millones de reales en los últimos tres años en Brasil. En los últimos meses, las investigaciones han revelado el movimiento de miles de millones de reales en el mercado formal (gasolineras, venta de bebidas, mercado inmobiliario, fintechs, entre otros). No se trata de una "infiltración" del crimen en la economía formal, sino de inversiones activas del mercado financiero, que busca lucrarse de la multimillonaria economía de los mercados ilícitos sin ensuciarse las manos. No creemos ni por un momento que el narcotráfico y las milicias operarían como lo hacen sin la complicidad y la financiación del Estado y el mercado, que se benefician política y económicamente de su existencia.

¡EL ESTADO ES EL TERRORISTA!

Resulta aún más alarmante que el gobernador pronuncie un discurso intentando clasificar a facciones criminales como grupos terroristas, ¡cuando sabemos que EL ESTADO ES EL TERRORISTA! Lejos de ser excepciones, estos asesinatos ejemplifican la práctica policial contra la población negra y pobre del país. No se trata de las políticas de un gobierno u otro, sino de una característica intrínseca del sistema capitalista-estatal que promueve el genocidio de la población negra. Es imposible hablar de terrorismo de Estado sin considerar su carácter racial: las cifras demuestran que la gran mayoría de las personas asesinadas por la policía son negras, y la institución policial en Brasil emerge precisamente como una herramienta del Estado para el control y el exterminio de la población negra. El terrorista es el Estado que invade hogares, ejecuta a civiles, destruye bienes públicos y ofrece la muerte como política pública. ¡El terrorista es el mercado financiero que se beneficia de la sangre derramada en las periferias!

La operación en Río de Janeiro es consecuencia directa de la actuación del Estado en la ADPF de las favelas. Las favelas perdieron y el Estado ganó. El Tribunal Supremo Federal (TSF) tiene responsabilidad en este proceso, al igual que el gobernador. El propio gobierno estatal incluso publicó en redes sociales que "la operación se está llevando a cabo en cumplimiento de lo estipulado en el Decreto Presidencial Federal 635". El gobernador lo celebró como si fuera un gran éxito, a pesar de que más de 120 personas fueron brutalmente asesinadas sin derecho a juicio, residentes fueron baleados, las escuelas cerraron, el tráfico se interrumpió y las familias se encuentran presas del pánico. Esto refleja una política que consume el presupuesto público y destina sus recursos a financiar el genocidio de la población negra y marginada.

Es cierto que no existen soluciones sencillas para la seguridad pública, como afirman políticos tanto de derecha como de izquierda institucional. La "sensación de inseguridad" entre las élites y los sectores medios no es más que el temor a perder sus bienes o sus vidas ante la barbarie generada por el propio sistema capitalista. Sin embargo, las estadísticas no dejan lugar a dudas sobre quiénes son las verdaderas víctimas de este sistema: en 2024, el 76% de las 44.000 víctimas de homicidio en Brasil eran personas negras. Disfrazada de guerra contra las drogas, esta política genocida es en realidad una guerra contra los pobres, que victimiza a la juventud negra y marginada y mantiene a la población de estas comunidades bajo constante amenaza.

Masacres como la que vivimos en Río y los sucesos de enero demuestran el fracaso de las instituciones estatales para garantizar lo mínimo que ellas mismas prometen. Mientras la población marginada siga sin acceso a una vivienda digna, salud, educación y ocio, el ciclo de violencia se perpetuará. Mientras no avancemos hacia la despenalización de las drogas, miles de millones seguirán yendo a parar a los bolsillos de empresarios y políticos vinculados al narcotráfico. Es urgente que el debate en los movimientos populares sobre el fin de la policía militar evolucione para exigir el fin de todas las fuerzas policiales, que son el brazo armado de los poderosos para torturarnos, encarcelarnos y asesinarnos. La verdadera respuesta no se limita a combatir la violencia, sino que implica la construcción de un nuevo proyecto social. Solo la construcción de un pueblo fuerte es capaz de desmantelar esta maquinaria de muerte. ¡La única respuesta posible al terror estatal es la organización popular de las comunidades en autodefensa!

¡Por el fin del genocidio del pueblo negro!

¡Por el fin de la policía!

¡Por una vida digna y segura para los barrios marginales y las favelas!

https://cabanarquista.com.br/chacina-no-rio-de-janeiro-o-estado-e-o-verdadeiro-terrorista/
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