|
A - I n f o s
|
|
a multi-lingual news service by, for, and about anarchists
**
News in all languages
Last 30 posts (Homepage)
Last two
weeks' posts
Our
archives of old posts
The last 100 posts, according
to language
Greek_
中文 Chinese_
Castellano_
Catalan_
Deutsch_
Nederlands_
English_
Francais_
Italiano_
Polski_
Português_
Russkyi_
Suomi_
Svenska_
Türkurkish_
The.Supplement
The First Few Lines of The Last 10 posts in:
Castellano_
Deutsch_
Nederlands_
English_
Français_
Italiano_
Polski_
Português_
Russkyi_
Suomi_
Svenska_
Türkçe_
First few lines of all posts of last 24 hours
Links to indexes of first few lines of all posts
of past 30 days |
of 2002 |
of 2003 |
of 2004 |
of 2005 |
of 2006 |
of 2007 |
of 2008 |
of 2009 |
of 2010 |
of 2011 |
of 2012 |
of 2013 |
of 2014 |
of 2015 |
of 2016 |
of 2017 |
of 2018 |
of 2019 |
of 2020 |
of 2021 |
of 2022 |
of 2023 |
of 2024 |
of 2025
Syndication Of A-Infos - including
RDF - How to Syndicate A-Infos
Subscribe to the a-infos newsgroups
(ca) Italy, FdCA, IL CANTIERE #37 - Guerra y Revolución en España 1936/39: Tradición religiosa e influencia económica y política de la Iglesia católica en la historia ibérica desde su formación. Daniele Ratti (en, fr, it, pt, tr)[Traducción automática]
Date
Sat, 8 Nov 2025 08:51:16 +0200
El propósito de este artículo es ofrecer un relato único de la
Revolución española, a diferencia de los relatos historiográficos
tradicionales, para destacar los elementos culturales e históricos que
influyeron profundamente en la Revolución de Julio de 1936 y la
contrarrevolución nacionalista. Para ello, es necesario destacar los
orígenes históricos y la trayectoria posterior, única, de una nación,
España, que, formada a finales del siglo XV mediante una cruzada -un
caso único en Europa-, se ha inspirado a lo largo de los siglos en la
defensa más enérgica de la tradición católica, convirtiéndose en el
símbolo más extremo y radical del conservadurismo religioso, o mejor
dicho, del antimodernismo. España entró en la nueva era completamente
desprevenida, carente de herramientas culturales adecuadas o de
estructuras económicas y sociales, pero sobre todo con una población
dividida por diferencias económicas insalvables. Políticamente,
persistían los dos problemas seculares de España: el atraso y el dominio
de la Iglesia, en un mundo entre los más pobres de Europa.
La pobreza era el sello distintivo del país, y su principal consecuencia
era la emigración, que afectaba al menos a 500.000 personas de una
población de 18,5 millones. Los indicadores de atraso económico y social
iban en aumento: el analfabetismo se situaba en el 64%, y la
agricultura, cuyo rendimiento no superaba un nivel mínimo de consumo,
empleaba a aproximadamente dos tercios de los trabajadores.
Reinaban dos poderes seculares: el ejército y la Iglesia católica. La
Iglesia era un remanente medieval, con 80.000 sacerdotes, monjes y
monjas. Había 2.919 conventos y 763 monasterios, que albergaban a 44.965
personas, de las cuales 36.509 eran monjes y 8.396, monjas. La Iglesia,
de hecho, era la mayor entidad capitalista del país: poseía 11.000
propiedades rurales y 7.828 propiedades urbanas (1). La Iglesia también
tenía fuertes intereses en el sector inmobiliario urbano, la industria,
la banca y las finanzas. En un país donde la mitad de los habitantes
eran analfabetos, la escuela católica desempeñaba un servicio social
esencial. El atraso del clero era proverbial; basta con decir que el
cardenal Segura, considerado la encarnación más autorizada de la fe,
consideraba el baño un instrumento del diablo y el liberalismo un
peligro para la fe. Una gran parte de la población había llegado al
punto de tolerancia ante los abusos e injusticias intolerables, y
algunos incluso, con el tiempo, habían asimilado la práctica de la
rebelión y la autogestión para la redención social. Esta fue la chispa
que desencadenó la serie de revueltas que, desde principios del siglo
pasado, estallaron en julio de 1936.
Si esta imagen ya resulta bastante anómala en el panorama europeo, la
narrativa histórica de la Revolución Española lo es aún más. El propio
nombre «Guerra Civil Española», usado en singular, es engañoso, pues fue
una auténtica guerra civil, la más sangrienta de la historia.
Oficialmente, quinientas mil víctimas, probablemente el doble. Todos
usan el singular para el evento, pero fue el cuarto conflicto civil. Las
tres anteriores, las Guerras Carlistas, libradas durante el siglo XIX,
habían enfrentado los dos frentes omnipresentes en los asuntos ibéricos
modernos: el clerical y el anticlerical. Pero es sobre todo la visión
historiográfica actual y la percepción común del evento lo que ha
producido la mayor mistificación de la historia contemporánea. El
conflicto de clases más radical y el intento revolucionario más profundo
jamás experimentado en la historia de la humanidad se narró, en cambio,
como el primer enfrentamiento entre el antifascismo y el fascismo en
Europa, un anticipo de lo que sucedería unos años después a través de
los movimientos de resistencia nacional contra los regímenes nazifascistas.
Las Brigadas Internacionales que acudieron en ayuda de la República se
consideraron un signo tangible de este anticipo de la lucha por la
libertad y la democracia. En resumen, prevaleció la imagen de la
internalización del conflicto, en detrimento de todas las premisas y
motivaciones específicas intrínsecas a los acontecimientos españoles,
centrándose únicamente en el aspecto ideológico del conflicto o en el
apoyo externo que recibieron ambas partes. Es importante aclarar de
inmediato la lógica política de esta construcción historiográfica.
La Comintern (la Tercera Internacional liderada por Moscú) había
desarrollado desde hacía tiempo una estrategia precisa para el futuro
escenario europeo, basada en una división política de Europa en dos
áreas de influencia: la soviética y la estadounidense. Los movimientos
de resistencia nacional que operaban en sus respectivos cuadrantes
geopolíticos tuvieron que crear un frente con fuerzas aliadas
políticamente. Desde esta perspectiva, la defensa de la República
Española y la alianza de las fuerzas comunistas y socialistas con las
fuerzas republicanas y democráticas burguesas cumplieron con este plan,
mientras que los logros revolucionarios de los anarquistas y sus aliados
del POUM, mediante la autogestión, las requisas de tierras y fábricas, y
la colectivización, representaron lo opuesto al plan político
estratégico de la Tercera Internacional. Desde esta perspectiva, deben
comprenderse las trágicas semanas de mayo de 1937 en Barcelona, con los
enfrentamientos entre anarquistas y comunistas. Pero, sobre todo, se
comprende bien la construcción de la narrativa de los acontecimientos
españoles, como la defensa de la República y la opción "democrática" en
lugar de la revolucionaria. Pero el mayor error histórico fue y es haber
borrado de la memoria historiográfica el peso decisivo de la cultura, la
tradición religiosa y la influencia económica y política que la Iglesia
Católica tuvo en la sociedad y la historia ibéricas desde su formación.
Sin partir de este hecho, es imposible comprender lo que ocurrió a
partir del verano de 1936. La rebelión de Franco fue el epílogo de una
larga marcha que comenzó en 1492 y condujo a la unificación de España
unas décadas después. El poder continental de España en los siglos XVI y
XVII se formó y acompañó con la fundación y el desarrollo de la Santa
Inquisición, y por la orden católica más poderosa, los jesuitas. La idea
de nación finalmente se fusionó definitivamente con la fe católica en la
revuelta antinapoleónica (la única guerra que vio a Napoleón derrotado
antes de Waterloo). La épica batalla contra los franceses no fue
simplemente una revuelta polar experimentada como la guerra de la
independencia, una de las muchas que enardeció al continente europeo
durante el siglo XIX, sino que fue la revuelta de la fe católica contra
el ateísmo y el modernismo, contra aquellos que se habían atrevido a
reemplazar la razón por Dios. La resistencia antinapoleónica jugó un
papel decisivo en la configuración de la modernidad del
nacionalcatolicismo. Un segmento preponderante del clero español,
aquellos con una cosmovisión tradicionalista, siempre han considerado
cualquier cambio como una herejía política y religiosa. Un momento
crucial en la historia de España y la Iglesia Ibérica fue la invasión
napoleónica, que trajo la modernidad con las tropas francesas. Fue el
momento en que la clase dirigente española, la Iglesia y la aristocracia
tuvieron que elegir: avanzar hacia nuevos horizontes europeos aún por
descubrir o permanecer anclados en las certezas del privilegio.
La opción reaccionaria, basada en el concepto de una cruzada, una guerra
santa de movilización religiosa, una lucha en la que los católicos
debían movilizarse por la salvación de la fe y la unidad de España,
surgió de la mística patriótica del clero que se había desarrollado en
1808 con la guerra de guerrillas antinapoleónica y su participación
activa en la lucha armada. El inicio de la participación activa del
clero en los conflictos españoles se remonta al levantamiento de 1808,
considerado historiográficamente una especie de Guerra Santa, en el que
el clero asumió un papel indiscutible de vanguardia en las operaciones
militares.
El obispo de Belbastro, Agustín, declaró en la localidad aragonesa de
Casteión de la Puente: «Unámonos, pues, hijos míos, por la causa común
en esta guerra. Todos debemos ser soldados, ante todo. Entre vosotros,
vuestro indigno pastor será quien, colocado ante vuestro rostro, alce la
mano izquierda para animaros, con el signo sagrado de la victoria sobre
el pecado, y blanda el acero con la diestra para santificarlo con una
especie de unción, sumergiéndolo en la sangre de sus enemigos» (2). El
levantamiento franquista y su éxito fueron la apoteosis y el fin de esta
trayectoria centenaria; esta fue la larga marcha del nacionalcatolicismo
español. La diferencia entre el régimen franquista y otros fascismos
europeos radica en las distintas maneras en que "sacralizaron" la
política. El fascismo y el nazismo habían creado el culto a la nación
del pueblo, buscando forjar un vínculo unificador entre ambos conceptos.
El uso de símbolos, liturgias y ceremonias tenía como objetivo celebrar
un nuevo culto que pretendía dar al pueblo la ilusión de participar
activamente, como protagonistas, en una liturgia nacional.
La política tradicional adquirió así una nueva dimensión, un carácter
plenamente religioso; en otras palabras, alcanzó la sacralización de la
política. En el contexto español, más concretamente bajo el franquismo,
se configuró otra experiencia: la política se apropió de las
experiencias del fascismo y el nazismo, pero con una diferencia
significativa: en celebraciones y desfiles, asumió solo el aspecto
externo, pero al mismo tiempo, y aquí radica la diferencia, también se
apropió, sobre todo, del contenido religioso. No se trataba de una
simple mezcla de términos, sino de una "concelebración" de ritos civiles
y religiosos cada vez más solapados. Fue precisamente el mundo
eclesiástico el que "invadió" la esfera civil, siendo el primero en
describir la guerra como una cruzada. El símbolo del franquismo y el
nacionalcatolicismo se resume en el cartel franquista más famoso, que
dominaba la parte trasera del estudio privado de Franco y representaba
una cruz resultante de la intersección del número uno y la palabra
"cruzada" con la sombra de esta primera cruzada, cuyo centro es España
abrazando al mundo. Este concepto simbólico va acompañado de la
inscripción "ESPANA orientora espiritual del mundo": no podría haber una
declaración más explícita de una misión universal y divina. (3)
Notas
(1) La España Libertaria, Pier Francesco Zarcone, Massari Editore
(2) El Clero y las Guerras Españolas en la Edad Contemporánea
(1808-1939), editado por A. Botti Rubattino Editore
(3) La Iglesia Católica y la Guerra Civil Española de 1936, editado por
A. Tedeschi Guida Editori
Este es el enlace al manifiesto franquista mencionado en el artículo:
https://catalogo.beniculturali.it/detail/HistoricOrArtisticProperty/0500660295
https://alternativalibertaria.fdca.it/
_______________________________________
AGENCIA DE NOTICIAS A-INFOS
De, Por y Para Anarquistas
Para enviar art�culos en castellano escribir a: A-infos-ca@ainfos.ca
Para suscribirse/desuscribirse: http://ainfos.ca/mailman/listinfo/a-infos-ca
Archivo: http://www.ainfos.ca/ca
- Prev by Date:
(ca) Greece, APO: Llamamiento: Palestina significa resistencia | Movilización panhelénica en la base de Souda (en, fr, it, pt, tr)[Traducción automática]
- Next by Date:
(de) Italy, Umanita Nova #27-25 - So funktioniert Solidarität. Märsche und Demonstrationen in Mailand (ca, en, it, pt, tr)[maschinelle Übersetzung]
A-Infos Information Center