|
A - I n f o s
|
|
a multi-lingual news service by, for, and about anarchists
**
News in all languages
Last 30 posts (Homepage)
Last two
weeks' posts
Our
archives of old posts
The last 100 posts, according
to language
Greek_
中文 Chinese_
Castellano_
Catalan_
Deutsch_
Nederlands_
English_
Francais_
Italiano_
Polski_
Português_
Russkyi_
Suomi_
Svenska_
Türkurkish_
The.Supplement
The First Few Lines of The Last 10 posts in:
Castellano_
Deutsch_
Nederlands_
English_
Français_
Italiano_
Polski_
Português_
Russkyi_
Suomi_
Svenska_
Türkçe_
First few lines of all posts of last 24 hours
Links to indexes of first few lines of all posts
of past 30 days |
of 2002 |
of 2003 |
of 2004 |
of 2005 |
of 2006 |
of 2007 |
of 2008 |
of 2009 |
of 2010 |
of 2011 |
of 2012 |
of 2013 |
of 2014 |
of 2015 |
of 2016 |
of 2017 |
of 2018 |
of 2019 |
of 2020 |
of 2021 |
of 2022 |
of 2023 |
of 2024 |
of 2025
Syndication Of A-Infos - including
RDF - How to Syndicate A-Infos
Subscribe to the a-infos newsgroups
(ca) Spaine, Regeneracion: ¿Qué debe significar federación para el anarquismo revolucionario organizado? Por LIZA (de, en, it, pt, tr)[Traducción automática]
Date
Tue, 16 Sep 2025 09:18:43 +0300
El modelo federativo es un modelo político organizativo basado en la
libre asociación de individuos, entidades y comunidades, que se unen de
forma voluntaria y horizontal para coordinar esfuerzos sin perder su
autonomía. Podría representar una alternativa política radical a las
formas organizativas de las estructuras jerárquicas y centralizadas del
estado y el capitalismo, si estuviera intrínsecamente vinculado a una
economía socialista y de redistribución común de las necesidades.
Una federación es una agrupación institucionalizada de entidades
autónomas que se unen con un propósito común. En el anarquismo ha
cumplido históricamente el objetivo de fortalecer la acción social
coordinada y evitar la concentración del poder. A diferencia del
centralismo, la federación pretende distribuir el poder equitativamente
entre sus participantes. En un modelo federalista los núcleos locales
eligen a sus representantes para defender su posición en la junta
federal. Además, estos cargos son revocables y no representativos
suponiendo una forma de democracia directa con delegados.
Se da protagonismo a la participación de base y la acción colectiva
desde abajo como fundamento para garantizar que el poder popular se
ejerce de una manera directa. Este proceso de toma de decisiones implica
un compromiso común con la justicia social, la libertad y la autogestión
que otorga autonomía política colectiva. Desde la generación de
propuestas, su deliberación, su acuerdo o ratificación, y la
implementación, fomenta una cultura de participación activa, de apoyo
mutuo y responsabilidad compartida.
Orígenes y desarrollo del Federalismo Anarquista
El concepto de federación tiene raíces en las luchas populares y el
pensamiento socialista del siglo XIX, pero fue el anarquismo quien
primeramente lo desarrolló como alternativa al estado y al capitalismo.
Pierre-Joseph Proudhon fue el primer teórico en sistematizar el concepto
de federalismo como organización de la sociedad. En su obra El principio
federativo (1863), describe el federalismo como una alternativa al
centralismo estatal y al caos. Para Proudhon, en la federación el poder
emana desde la base y no desde una autoridad central. Su propuesta se
basaba en la creación de una red de asociaciones voluntarias que
garantizara la autogestión y la cooperación mutua sin necesidad de un
estado.
Mijaíl Bakunin fue quien llevó el concepto de federalismo anarquista más
allá y defendió el principio de federación como forma orgánica para la
organización de la clase obrera basada en la libre asociación de
sindicatos y grupos locales.
Otros revolucionarios de renombre han defendido históricamente el modelo
federal y confederal como principio organizativo para las comunidades de
autonomía, los sindicatos o los colectivos libertarios. Entre ellos
podemos destacar a Rocker, Lucy Parsons, Bookchin o el mismísimo Malatesta.
Además, este sistema de organización ha superado con creces el marco
teórico y se ha puesto a prueba históricamente en la organización de
territorios, sindicatos, coordinadoras de colectivos e incluso milicias
populares. Pero no es solo una forma propiamente anarquista de
organizarse, es el principio fundamental de la democracia que se
estableció en experiencias históricas como la Comuna de París, los
sóviets rusos, la Comuna de Krushevo y la Comuna de Strandzha en
Macedonia y Bulgaria, la Ucrania insurreccional del Ejército Negro o la
propia CNT o la FAU alemana. Federaciones anarquistas contemporáneas
como Black Rose en Estados Unidos, o la UCL en Francia mantienen la
autonomía local dentro de una estructura compartida, promoviendo la
acción directa y la autogestión.
Los debates en torno a la Responsabilidad Colectiva y la Libertad Individual
Históricamente el anarquismo ha contenido una tensión representada por
dos polos; por un lado, el anarquismo organizado y por otro el
anarquismo individualista. No nos interesa simplificar ninguna de las
dos posiciones, sino introducir algunos de los debates que entre estas
corrientes se han sostenido en torno a cuestiones como la autonomía
individual, el riesgo de burocratización y la naturaleza de la
organización colectiva.
Aunque el principio federativo asegura que los acuerdos sean voluntarios
y no coercitivos, la decisión conjunta con compromiso de cumplimiento
por los acordantes es entendido por algunos anarquistas como una amenaza
contra su libertad individual. Si el cumplimiento de los acuerdos es
voluntario, ¿qué sentido tiene la federación? Y aquí encontramos alguno
de los principales límites del modelo federativo, que es el relativo a
la autonomía o libertad para el cumplimiento del acuerdo. Si un conjunto
de entidades o grupos deciden crear una organización territorial, esta
se ratifica mediante las experiencias conjuntas, acciones y
materialización de sus objetivos. Esta orgánica no resta autonomía a la
comunidad puesto que parte desde la base y todo el proceso es un reflejo
de esa democracia directa, por lo que amplía y mejora esa comunidad al
ser pensados e implementados colectivamente sus acuerdos.
Otra de las grandes críticas realizadas al modelo federal es la
tendencia de toda organización a burocratizarse y generar puestos de
relativo poder autoritario. A pesar de implementar diferentes
metodologías para intentar contrarrestar estas medidas el riesgo siempre
está presente. La alternativa es la simple unidad puntual de afinidad o
la mera coordinación, aunque como bien sabemos, incluso las formas más
laxas flexibles y temporales de organización pueden producir o replicar
formas de dominación, lo que se ha venido a llamar la «tiranía de la
falta de estructuras» que genera posiciones de poder existentes de facto
pero ignoradas o invisibilizadas.
¿Son irreconciliables estas posturas? Para algunas compañeras no
necesariamente. Aunque existen tensiones, muchos anarquistas han
intentado sintetizar lo mejor de ambas corrientes. El modelo de síntesis
anarquista, propuesta por Volin y Sébastien Faure, busca unir a
individualistas, comunistas y sindicalistas en un movimiento plural y
diverso. Las críticas a este modelo han sido señaladas con gran
precisión por las compañeras de Hedra.
El debate sobre el modelo federal para las organizaciones Especifistas y
Plataformistas
En el siglo XIX las principales corrientes del anarquismo moderno
quedaron definidas en la manera organizativa de la economía en un modelo
socialista emancipado; naciendo así el individualismo, el colectivismo,
o el comunismo libertario. Los años previos a la Primera Internacional,
cuando el capitalismo no estaba tan desarrollado ni había llegado a
ocupar todos los espacios económicos de los territorios, la cuestión de
la organización económica y social parecía mucho más fundamental porque
la correlación de fuerzas no se habían definido de manera determinante
aún. Sin embargo, a la par que se tenían discusiones sobre una teoría
económica de la revolución, en el siglo XX fueron tomando bastante peso
las discusiones en torno a la cuestión política, y concretamente cómo
organizar el poder social de nuestra clase. Se entendía ya plenamente el
capitalismo como un sistema no solamente económico, sino político y
cultural; y por lo tanto los programas revolucionarios tenían que
incluir estrategias políticas. Es de esta manera que nacen el
anarcosindicalismo, insurreccionalismo, autonomismo y el
plataformismo/especifismo, cada una de esas corrientes con un contexto
histórico particular, entrelazándose muchas veces entre ellas y acabando
en una práctica de síntesis en ocasiones.
El plataformismo y el especifismo son corrientes muy similares que
encuadramos en la actualidad en el anarquismo organizativo, social y
revolucionario que, sin embargo, vienen de contextos políticos bien
diferentes. El plataformismo nace del contexto europeo revolucionario y
es teorizado con la publicación Dielo Truda y la propuesta de una
Plataforma Organizativa para la Unión de los Comunistas Libertarios,
expuesta en París por exiliados anarquistas ucranianos y rusos (Néstor
Makhno, Ida Mett, Piotr Arshinov...) tras la derrota de la Revolución
Ucraniana a manos del Ejército Rojo. Sin embargo, el especifismo
particularmente surge a mitad de siglo XX en el contexto latinoamericano
de convulsiones sociales, golpes de estado dictatoriales, imperialismo
norteamericano y un maremágnum de sujetos similares a los que
desarrollan la plataforma, pero no idénticos, que hemos venido a
denominar clases populares para superar las limitaciones de las posturas
obreristas.
Otra de las diferencias clave son las experiencias más cercanas de cada
una de las dos corrientes, los rivales y adversarios políticos directos.
Mientras que el plataformismo discute con un anarquismo sin capacidad de
dar una respuesta unificada a los procesos revolucionarios europeos y
completamente impotente ante la hegemonización de los partidos
comunistas autoritarios del movimiento obrero, el especifismo responde
al populismo latinoamericano, al foquismo, al maoísmo y a los
movimientos nacionalistas y postcoloniales.
Además, y esta es otra diferencia fundamental, el plataformismo nunca
tuvo una implantación real y un desarrollo práctico -salvo limitadamente
con la Federación Anarquista Comunista de Bulgaria- con lo que comparar
ambos planteamientos no deja de tener un punto de artificio. El
especifismo, por su parte, tiene más de medio siglo de recorrido y con
sus aciertos y contradicciones ha ido evolucionando, como es de esperar.
Ambas posturas coinciden en que cualquier intento de emancipación de la
clase trabajadora del yugo de la explotación capitalista pasa por una
revolución de masas. Es la clase trabajadora y desposeída en su conjunto
quien debe levantarse y construir la alternativa a este reino de
sufrimiento y miseria. Además, también coinciden en la idea de que el
anarquismo como ideología y propuesta política tiene mucho que ofrecer a
nivel político y estratégico a las masas revolucionarias. Puede aportar
visión estratégica, experiencias de organización y lucha, teoría
extraída del análisis histórico... en otras palabras, el anarquismo
puede ser un agente revolucionario que ayude a que los procesos de lucha
se desarrollen y lleguen a buen puerto lejos de derrotas provocadas por
la falta de preparación, cooptaciones autoritarias o desvíos reformistas.
Además, con respecto a otra corrientes del anarquismo, se afirma que
para realizar esta aportación a los procesos de conformación de una masa
social combativa, los anarquistas trabajan mejor cuando se organizan en
colectivos específicamente anarquistas donde consolidan una línea
estratégica y táctica. Es decir, la unidad ideológica, estratégica y de
acción, permite a las organizaciones revolucionarias de carácter
libertario intervenir mejor y más para favorecer el desarrollo de los
procesos de lucha.
Los debates y retos ante nuestra realidad revolucionaria actual
Muchos anarquistas, nosotras entre ellas, hemos tenido que golpear
nuestra cabeza libertaria una y mil veces en tácticas equivocadas y en
estrategias completamente inoperantes para aceptar esto, que así visto
parece una obviedad. Aunque hayan pasado casi cien años desde el Dielo
Truda y el especifismo latinoamericano tenga más de cincuenta años de
trayectoria, esta corriente sigue siendo minoritaria dentro del
anarquismo. A pesar de hablar de décadas y décadas de lucha, esta
corriente, la del anarquismo organizado, sigue siendo más bien joven.
Tiene mucho que desarrollar, mucho que pensar, errores que cometer y
balances que elaborar. Sería bastante arrogante y muy dogmático pensar
que ya está todo dicho, todo propuesto, y todo resuelto.
La crisis mundial del 2008 que se materializo en las primaveras árabes,
las ocupaciones de las plazas en parte de Europa y en Estados Unidos, el
regreso sin caretas de las políticas imperialistas, las masivas
movilizaciones que sacudieron Latinoamérica y la derrota generalizada de
aquellos que se movilizaron en todo el planeta y que han visto cómo los
desvíos neorreformistas o las políticas autoritarias y represivas han
vuelto a encauzar, al menos temporalmente, toda esa agitación social,
han supuesto un impasse en la historia reciente del movimiento obrero.
Tras la asombrosa acumulación de fuerza social y de descontento
generalizado que sumió a las democracias burguesas al servicio del
capital en una auténtica crisis orgánica, el movimiento anarquista
asistió a la evaporación de toda esa tensión política y a la
restauración sistémica cuando no a una derechización como hacía más de
ochenta años no se producía.
Los anarquistas, educados muchos de nosotras en el fin de la historia y
la supuesta desaparición del proletariado como sujeto político, vimos
crecer y morir el conflicto social sin apenas capacidad de incidencia.
Para todos aquellos cuyas ansias de cambiar este mundo de miseria no es
superado por la condescendencia y la auto-complacencia, hacer
autocrítica y sacar conclusiones ha sido un imperativo estos años.
El plataformismo y el especifismo han recibido la atención que se
merecían por aquellos que quieren cambiarlo todo y no se conforman con
burbujas de libertad. La proliferación de organizaciones a nivel estatal
e internacional es impresionante, tanto es así, que algunos compañeros
temen, con cierta razón, que se trate de una moda que no tome en serio
las propuestas del anarquismo revolucionario organizado.
Esta proliferación de grupos ha abierto muchos debates que debemos
afrontar con profundidad y honestidad los próximos años si queremos
convertir al anarquismo en un agente capaz de aportar a los procesos de
lucha social todo lo que nosotras sabemos que puede aportar en un camino
revolucionario.
Uno de estos debates, esenciales, es el modelo organizativo a nivel
regional e internacional. Por un lado, el plataformismo y el especifismo
abogan por la construcción de una unidad ideológica, teórica y de
acción, y por otro lado, solo disponemos del modelo federal como
referente y hay que aceptar que, en muchos casos, este formato es
completamente insuficiente para lograr dicha unidad teórica y de acción.
Esto depende de cómo se conciba la autonomía local, cómo se construyan
los consensos, de qué herramientas de comunicación y coordinación nos
dotemos. En otras palabras, tenemos la tarea de dotar de contenido a un
término, el federalismo, que ha sido ahuecado hasta convertirlo en un
significante vacío, un sinónimo de coordinación o un modelo incapaz de
superar unos límites mínimos de acuerdos estatutarios, siempre
interpretables, siempre forzados en una batalla interna.
Sería paradójico que mientras que realizamos una crítica a la síntesis a
nivel local, nuestra propuesta de organización a nivel estatal o
internacional asumiese ese modelo. Obviamente las organizaciones con un
nivel alto de afinidad siempre encontrarán en el resto a sus principales
aliados, y la coordinación deberíamos darla por sentado. La cuestión a
resolver es qué significa federación para al anarquismo organizado
revolucionario, para los Plataformistas y para los Especifistas.
Desde nuestra perspectiva, la construcción colectiva con compañeras de
otras partes del territorio peninsular o del mundo no es una amenaza
para nuestra libertad o autonomía, todo lo contrario. Pensar, evaluar y
proyectar nuestra acción política acompañados por otras compañeras en
otras localizaciones es la solución a las derivas dogmáticas o sectarias
en las que como cualquier organización local podemos caer.
Evidentemente el análisis situado siempre tiene la ventaja de conocer
los matices a un nivel que no permite la distancia. Un posicionamiento
realmente estratégico entiende, sin duda, que los militantes sobre el
terreno siempre tienen una posición privilegiada que se debe atender y
priorizar a la hora de resolver propuestas de acción.
Además, un proyecto revolucionario socialista libertario que no entienda
y tome desde el principio posiciones internacionalistas está condenado a
ser derrotado o a mostrarse impotente para aportar en las luchas que sin
duda estarán por venir. La coordinación es esencial, la comunicación con
nuestras compañeras, la formación conjunta y compartida. La pregunta es
si esta coordinación es suficiente para realizar una tarea de índole
internacional y de volumen masivo. La pregunta es, ¿qué debe significar
federación para los proyectos Especifistas y Plataformistas del
anarquismo revolucionario organizado?
Miguel Brea, militante de Liza, Plataforma Anarquista de Madrid.
https://regeneracionlibertaria.org/2025/08/26/que-debe-significar-federacion-para-el-anarquismo-revolucionario-organizado/
_______________________________________
AGENCIA DE NOTICIAS A-INFOS
De, Por y Para Anarquistas
Para enviar art�culos en castellano escribir a: A-infos-ca@ainfos.ca
Para suscribirse/desuscribirse: http://ainfos.ca/mailman/listinfo/a-infos-ca
Archivo: http://www.ainfos.ca/ca
- Prev by Date:
(ca) France, Monde Libertaire - Programa de septiembre de 2025 para el programa Femmes Libres (en, fr, it, pt, tr)[Traducción automática]
- Next by Date:
(de) Argentina, Rosario, FAR: DIE ÖFFENTLICHKEIT IST NICHT DER STAAT: WAS DEM VOLK GEHÖRT, WIRD DURCH KAMPF UND ORGANISATION VERTEIDIGT! (ca, en, it, pt, tr)[maschinelle Übersetzung]
A-Infos Information Center